EL ECO SIN PASOS

Blog de trinchera.

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La aznaridad

La Aznaridad. Manuel Vázquez Montalbán.

La aznaridad. Manuel Vázquez Montalbán. Mondadori. 2003

Leer la obra póstuma de M.V. Montalbán trece años después de su publicación es un ejercicio de arqueología política. Sus 372 páginas conmemoran –o mejor dicho, anticonmemoran–, como una lápida erigida en tiempos imperiales, el final del “aznarato”, es decir, de la legislatura VII antes de las elecciones del 2004. En aquel tiempo, el gobierno de derecha gastaba retórica imperialista mientras batallaba al PNV en el País Vasco y a ETA por todo el territorio, y se sumaba a la guerra contra el “Terror” islamista tras la ocupación de Irak. Fueron los años del “Prestige”, del “Yak-42”, del “No a la guerra”, y del islote del “Perejil”; los años de pasar de hablar catalán en la intimidad a tener mayoría absoluta.

El libro fue publicado cuatro meses antes de las elecciones del 2004, y por lo tanto, antes del  11-M. Relata una fe de vida del apogeo aznariano, lo que, según el autor, fue un ridículo internacional y un fracaso de gestión. Aznar, quien había prometido no volverse a presentar, y habiendo elegido ya a Mariano Rajoy como su sucesor, sería víctima de su propia política internacional. También, por entonces, nadie sospechaba que el PSOE, a la deriva tras intentar renovarse sin demasiado éxito, ganaría las elecciones a través del 11-M. Montalbán no llegó a saber qué sucedería ni tenía motivos para sospecharlo, aunque sus opiniones ya indicaban la importancia de las consecuencias en política internacional del “Trío de las Azores”.

Trío de las Azores

Trío de las Azores. Blair, Bush y Aznar.

En este sentido, el autor relata las tácticas políticas y enumera las consecuencias de la aventura personal de Aznar (de Dios hacia el Imperio) para la imagen de una España aliada con los EE.UU. en su campaña contra Irak, y de rebote, a modo de advertencia, contra Irán (e indirectamente China). Dibuja el emperador Bush como una especie de modelo para Aznar (por el Imperio hacia Bush), representación no exenta de meteduras de pata y ridículos castizos (como la toma del islote de Perejil a Marruecos, aliado americano) que reflejan el personalismo del expresidente. Ni Bush ni Aznar llegaron a Dios, ni tampoco encontraron armas de destrucción masiva. Pero el 11-M no tardaría en poner al expresidente en su lugar.

…no encontró armas de destrucción masiva y regaló al terrorismo islámico la coartada del terrorismo del Eje Atlántico. P. 341

Leer al Montalbán es ver reflejada una media sonrisa y escuchar su lengua ácida y mordaz, engarzando léxico religioso, político, humorístico y filosófico-festivo, digamos, aplicado al panorama nacional, lo que parece restarle imparcialidad a sus opiniones. Sin embargo, hay análisis de táctica política. Montalbán no pretende pasar por moderado ni socialista. Por un lado, los dardos van contra el presidente J.M. Aznar y su entorno, dardos bien envenenados y bien dirigidos, que hacen del grueso del libro un libelo contra el nacionalcatolicismo y el imperialismo del Aznar y su entorno, meras marionetas de los mercados y de los EE.UU; dardos contra su afición por los círculos de poetas afines y a su poema de cabecera, If, de Kipling, (que introduce el libro en la traducción de Luís Cremades), o contra su sistema de señales: una parodia exagerada de si mismo.

Estoy de acuerdo que la risa de Aznar es chapliniana, pero no de Charles, sino de Geraldine Chaplin, más triste y ensimismada.

El otro blanco, el PSOE, es atacado con artillería pesada, descargando contra la crisis de la socialdemocracia en su propia y denigrante contrariedad: desde el felipismo, pasando por el borrellismo, el alumniismo, y como no, el papel de Javier Solana en la OTAN durante las guerras Yugoslavas, Montalbán nos recuerda el cinismo imperante de la socialdemocracia española y europea; en España, despliega el diorama de la contradicción de un partido inaugurado por Felipe González, de rabiosa actualidad, para quien también hay algunos disparos.

Felipe González ya no funciona ahora a toque de pito de sondeo de opinión. Va por libre. P. 134

…González en el fondo compartía el gesto de autoridad del gobierno, porque como todos los políticos con voluntad de poder real, creía en la autonomía hegemónica del poder ejecutivo y en el largo brazo de ese poder más allá del ángulo de visión de la ciudadanía y de las injerencias restrictivas de los otros poderes. P. 24

En el plano territorial, Montalbán retrata el papel del PNV y de CIU, principalmente, siguiendo la lógica de la gobernanza que existía entonces, y que no era otra que la del pacto por “correlación de fuerzas”, algo que hoy en día suena a canción lejana del bipartidismo.

Vázquez no es muy dado a la moralina clásica ni a tomar partido entusiásticamente, pero no por ello deja de dar su crítica al capitalismo, como muchos otros sociólogos, sin dejar de aportar reflexiones, ya sea mediante el lenguaje irónico, ya sea mediante una idea incómoda. Este antiguo militante comunista quiere convencernos con el humor; este crítico con la crisis de la izquierda, novelista, poeta, “culer”, periodista, y ensayista, quizá tenga algo nuevo que decir a los jóvenes de hoy, pero para los mayores, lo mejor de su obra póstuma es su juego de piernas que hace botar el balón entre lo serio y lo grotesco.

Manuel Vázquez Montalbán

Manuel Vázquez Montalbán

Sin embargo, su voz pertenece hoy a otro orden de cosas: las de su época, desde luego, cuyo ecosistema político y socioeconómico ha dejado de existir hoy. Montalbán nos habla del bipartidismo, del posfranquismo entrando en la goblalización, sin apenas prever un futuro imprevisible entonces: una España sin ETA, sin bipartidismo, con un PP rampante y un PSOE desintegrándose; sin la gobernanza del pujolismo de CIU ni la irrupción de la izquierda crítica de Podemos y sus “mareas”, fenómeno nacido de la crisis global y, por supuesto, un soberanismo rampante reflejo de esa España inacabada en la transición. La España del 2003 era todavía un país como el de los 1990, espejado en sus fantasmas.

España deberá ser un compromiso entre gentes, pero me parece hoy insalvable una idea de España fundamentada en la metafísica o en la identificación marxista: clase obrera unitaria igual a Estado Unitario y mercado nacional igual a Estado nacional. P. 102

Sin dejar de lado la “frontera de fondo”:

Que los nacionalistas se sientan tranquilos cuanto antes, para que se supere esta ya agotador comistrajo y podamos volver a pensar en un mundo solidario por encima de la frontera de fondo. Lo que separa la riqueza de la pobreza. P. 120

Políticos

Fuente Moncloa.

Fuente Moncloa.

Montalbán no se olvida de caricaturizar los políticos del aznarato a los que dedica un capitulo entero en “caballeros y caballeras de la mesa redonda.” De seguir vivo hoy, es más que probable que nos hubiera regalado otro libro dedicado al actual presidente en funciones, M. Rajoy, y a su carácter gallego.

Gatuno es el señor Rajoy, pero evoca sobre todo al gato astuto de movimientos silenciosos que no tiene un miau malo para nadie. P. 351

En el star system de la política, Aznar (y hoy Rajoy) sería un ejemplo de una de las tesis más sarcásticas del libro, a saber: que las caricaturas acaban suplantando a sus políticos, hasta el punto de que éstos las imitan. Las salidas gallegas y tautológicas de Rajoy son lo que fueron, durante la aznaridad, los “cero patatero”, las “risas tontas”, y la gestualidad de los tiempos del Guiñol del C+ y del CQC de T5; si acaso, hoy, añadiríamos el programa satírico Polonia, en Cataluña, válido para todos los “expresidents”, ya que:

…en la España posfranquista los políticos o enloquecen o mejoran gracias a sus caricaturizadores. P. 209

…las caricaturas políticas en España han conseguido que los caricaturizados acaben por asumir la imagen distorsionada y actúen como si fueran su propia entidad. P. 67

Esta risa tonta forma parte del síndrome de la Moncloa, porque Felipe González se echaba a reír cuando le estallaban los escándalos.p24

Globalización y otras citas sobre la aznaridad.

Montalbán carga la tinta contra la globalización y la cultura del simulacro que desarrollan los medios, así como los problemas más de fondo de la sociedad occidental y el reto de la izquierda del nuevo siglo: la reformulación de un sujeto histórico crítico.

Con la lucha de clases ocurre lo mismo que con la Historia, la burguesía y la novela. Periódicamente aparecen necrológicas que anuncian su muerte, pero luego se comprueba que la historia, la burguesía, la novela y la lucha de clases son cadáveres que gozan de excelente salud. P. 281

De la crisis de representatividad de las democracias convencionales, consecuencia del poder fáctico determinante de la macroeconomía servida por políticos a medida, se derivarán insumisiones de la sociedad civil crítica, siempre y cuando haya circulación de ideas y saberes críticos. De ahí la importancia de copar las estructuras de poder de los medios de comunicación, para que con la teoría liberal de la libertad de iniciativa, los medios no tengan otra iniciativa que la de sus propietarios. P. 206

La única idea común que tiene el plural pastiche ideológico de la derecha del siglo XXI es la de privatizar, privatizar, privatizar, y no procede estrictamente de la ideología política sino de la economicista, la madre de todas las ideologías exhibidas en las grandes superficies comerciales del espíritu. P. 193

Normalmente la razón de Estado es una máscara de la razón de los grupos y sectores sociales que controlan el Estado… P. 176

En las provincias del orden global, se llamen España o Chile, la única soberanía que nos queda es proteger a nuestros matarifes. No somos soberanos ni en economía, ni en política, ni en estrategia militar, pero en represión sí. Ese es el cometido reservado al Estado de provincias: mantener el orden en la periferia. P. 177

…cuando los socialistas están en la oposición larvada siempre parecen de izquierdas. P. 53

Europa

Europa es una entidad improbable asediada por toda clase de invasiones de los otros, para empezar, los inmigrantes que le llegan desde los pueblos inmersos en el rencor contra la estrategia de la globalización. Y mientras Europa defiende sus fronteras interiores y exteriores de los asaltos migratorios, cuando mira hacia el cielo lo ve ocupado por los misiles inteligentes norteamericanos al servicio de la Teología de la Seguridad. P. 301

La virtud teologal más obvia es la que demanda el freno de la inmigración. El extranjero es el peligro exterior de pronto instalado como peligro interior y buena parte de las capas populares de Europa comparten esta inquietud, mejor o peor contrarrestada por una racionalidad política en horas bajas. Lo que Le Pen pedía demagógicamente y Berlusconi desde su bien utilizada adolescencia política, los demás lo asumirán como un mal menor europeísta y democrático: cerrar las fronteras ante la invasión de los bárbaros y aplicar la teología de la seguridad sobre los bárbaros ya instalados en casa. P. 304

El ala izquierda socialdemócrata es la reserva espiritual de un ecosistema perfectamente preparado para la esquizofrenia entre el pragmatismo y la utopía, entre el poder y su sombra. P. 46

…haya o no haya democracia, el poder se funda sobre un doble lenguaje, la doble moral y la doble contabilidad. P. 44

España

…En cambio todavía muchos políticos de países de medio pelo utilizan la argucia de viajar a otros países y desde allí promocionarse demostrando que son capaces de aparecer en las fotografías junto a gentes importantes y de paso hacer declaraciones, casi siempre clarividentes, sobre los problemas del mundo y del propio país. España salió del largo túnel franquista con complejo de nada espléndido aislamiento u los políticos democráticos siempre se han interesado por demostrar que se movían a sus anchas por el extranjero. p. 199

A medida que bajan las cifras del paro, suben las de la muerte entre trabajadores fast food, trabajadores engullidos como comida rápida, a bajo costo, a los que no se les pide la experiencia necesaria para sobrevivir en condiciones laborales de alto riesgo.  P. 147

Los que cuestionamos el nacionalismo como razón suprema de la voluntad política y en ese sentido no asumimos los integrismos nacionalistas, ni el español ni el serbio, a veces parecemos atraídos y agradecidos por la ascensión de los nacionalismos vascos y catalán. No se trata del síndrome de Estocolmo, sino de la ultimación racional de una crisis de la cohabitación española. Cuanto antes consigan el derecho a la autodeterminación en Cataluña y el País Vasco, antes podremos afrontar el rediseño de esa cohabitación ya sin el menor complejo de culpa de nacionalismo español dominante. P. 103.

…cuando en buena parte de las Españas oyen hablar en catalán, gallego o euskera les suena a frotamiento de hojas de tijera podadera empeñada en la castración del pene lingüístico de la patria, una unidad idiomática absolutista y totalitaria que en la práctica jamás existió y que sólo la dictadura franquista estuvo a punto de conseguir. Desde la prepotencia o desde la ignorancia condicionada por la perversidad de los libros de Historia que nos han hecho tal como somos, el hispanohablante sectario tiende a pensar que el gallego, el catalán y el euskera son inventos de la frágil democracia y más concretamente de líderes nacionalistas separatistas empeñados en acumular hechos diferenciales y separadores cueste lo que cueste. P. 31

Los augures del CIS van marcando la ruta de la verdad o de la mentira según marque victoria o derrota electoral. La verdad es ganar la mentira es perder… P. 130

Las elecciones vuelven metafísicos a los políticos que recuperan transitoriamente esencias, principios, identidades. P. 121

El PP

…Si se acaba la reivindicación identificativa se acaba el nacionalismo. Esta tendencia ideológica se basa en la defensa de una identidad frente a necesarios enemigos interiores o  frente a necesarios enemigos interiores o exteriores, y para los nacionalismos aplazados en España el enemigo siempre, siempre ha sido el centralismo españolista nacionalcatólico que ahora encarna sobre todo el PP. P. 95

El PP ha descubierto que defender la vertebración de España vende, sin necesidad siquiera de remodelar esa vertebración según la lógica federal derivada del Estado de las autonomías como ensayo general. P. 92

¿Hasta que punto la estrategia del PP moviliza a su favor a los jubilados, pero la de la izquierda real no atrae a un nuevo sujeto histórico crítico plural, incomprensible para los cánones de la izquierda establecida? P. 68

El sentido de Estado del PP es el de la derecha española que siempre ha pregonado preferir una España roja antes que rota, aunque a la hora de la verdad haya hecho toda clase de barbaridades para que no fuera ni roja ni rota. En cambio, el sentido de Estado del PSOE proviene de la original, arqueológica cultura socialista: una clase obrera un Estado. A la sombra de esta regla, más que al papel de la clase obrera real en los designios estratégicos del PSOE, cabe atribuir su empecinado sentir en el País Vasco a un cálculo electoral que ha contado hasta con los dedos de las manos cuántos votos quita o aporta hacer españolismo. P. 58

Catalunya

Cataluña, esa abstracción que el pujolismo ha convertido en un aplec interclasista consensuado sobre todo con el empresariado de puente aéreo de altos vuelos. P.71

El sueño del nacionalismo catalán interpretado por Pujol es que algún día España sea un mero vecino geográfico y Cataluña se entienda, factualmente, directamente con Europa. P.39

En cierto sentido la hora de la verdad en la relación España-País Vasco-Cataluña, está aplazada desde la crisis de Estado de 1898 contando con los cuarenta años enmascaradores, militarizados y perdidos bajo Franco. P. 119

Y por si faltara algo el president Pujol dijo que España no es una nación. Que Cataluña sí, pero España no. ¿Y eso es malo? Tal vez, por fin, España haya dejado de ser una nación y trate de convertirse en algo muchísimo más sensato y menos peligroso: una unidad pactada de gentes demasiado implicadas entre sí como para inventarse otro imaginario. P. 117

El rearme frente al castellano o español me parece necesario no ya porque todavía hoy la correlación de fuerzas objetiva se inclina por el idioma del Estado, sino porque sigue sin clarificarse la condición de cohabitación entre el catalán y el español en Cataluña preferentemente, pero también en la totalidad de España. Una mera actitud a la defensiva del idioma pequeño frente al idioma gigante ayuda a perpetuar una filosofía del desquite que puede hacer más daño que bien a la cohabitación. Obsérvese que utilizo cohabitación lingüística y no bilingüismo, desde la perspectiva de que el bilingüismo o el trilingüismo es una situación social y la cohabitación es a la vez situación y disposición cultural. Al tiempo que el catalán se defiende reafirmándose como lengua hegemónica, el sujeto histórico que guía esa operación debería abordar sin prejuicios ni segundas intenciones las reglas de cohabitación con la lengua española que no se resuelven mediante reglamentaciones de pupitres y codazos escolares o de padres de escolares. O se crea una atmósfera de cohabitación que, junto a la afirmación de naturalidad hegemónica del catalán, no ejerza una no siempre soterrada operación de atrofia, incruenta pero progresiva del castellano en Cataluña, o la crispación a este respecto aparecerá y desaparecerá como un Guadiana con las compuertas trucadas por las correlaciones de fuerzas políticas. La última trifulca debería servirnos de experiencia. Los denunciadores del genocidio catalán contra el castellano eran utilizados por los interesados para que fracasara el pacto PSOE-Convergencia, y la vida de las lenguas está por encima de las conjuntas superestructurales de la política. P. 105

Nacionalfutbolismo

La difusión audiovisual permite que el fútbol sea un gran negocio y conserve el carácter de religión laica de diseño hegemónica en Europa y América Latina, pero se trata de una militancia conscientemente irracional explícitamente higienista, terapéutica, sin fe ni esperanza, consideradas como virtudes no teologales. P. 159

Las antítesis no se crean así como así y la Dialéctica entre el Barcelona y el Real Madrid se remonta a los tiempos del conde-duque de Olivares. P. 157

Es sabido que el Barcelona Futbol Club ha asumido desde los años veinte la condición simbólica de ejército desarmado de Cataluña y que el Real Madrid fue un tercio de Flandes más en manos de la propaganda franquista. P. 31

Sobre la aznaridad

El punto fuerte del libro es la ironía. La verdad es que tampoco le faltan motivos al autor para criticar la gestión del PP a lo largo de ocho años, pero no hay balanza sin fiel: Montalbán no le interesa hacer ensayo objetivo de la gestión del PP sino recopilar el “libro de agravios” de lo que considera un gobierno personalista que hizo retroceder el país en términos democráticos. “La España va bien” de Aznar, sólo existió como máscara del posfranquismo. En este sentido, casi podría decirse que el libro es una obra antipolítica. Quizá aluda a demasiadas maniobras políticas, y por ello no sea fácil navegar por algunos capítulos, pero no se deja de plantear los problemas estructurales de un proyecto inacabado de país. Puede que la voluntad de memoria, para que no caiga en “la fosa común de la historia”, provoque cierta sensación de fatiga por acumulación de datos. Para solventarlo, empero, existe un índice analítico para saltar directamente al nombre, sigla o lugar en cuestión, sin tener que cruzar pasajes ingratos para los andares ligeros.

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Realismo asombroso

Eliseo Diego

No hay algo más fantástico que la realidad. Eso del realismo mágico es una tontería, una redundancia. La realidad es magia. Tú fuiste un niño, ahora eres un joven, y después te pasará como a mí, serás un viejo. Es un hechizo. Dentro de mí está un muchacho de veinticuatro años. Tan terrible es que te conviertan en un cerdo como en un viejo. Cuando te caigan los años, sentirás que te han hechizado. Es muy desagradable, pero es fantástico. El proceso de cómo venimos al mundo es fantástico. No hay escritura de ciencia ficción que pueda imaginar criaturas como nosotros. Imagínate el proceso de la vista. Es una cosa increíble. La conciencia. El pensamiento. El misterio del mal y del bien. El hombre es el único animal que mata por placer. Qué raro es eso, ¿no? ¿Cómo es posible que un animal se complazca en el sufrimiento de otro? Este misterio es parte de las cosas que me azoran, que me asombran.

 

Eliseo Diego, 1992. citado en Los imposibles 6, de Leonardo Padrón, 2014, Planeta.

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El papel de un escritor, 1783

El papel de un escritor es un papel bastante vano; es el de un hombre que se cree en grado de dar lecciones al público. ¿Y el papel del crítico? Es más vano aún; es el de un hombre que s cree en grado de dar lecciones a quien se cree en grado de darlas al público.

El escritor dice: “señores, escuchadme, puesto que soy vuestro maestro.” ¡Y el crítico! “Es a mí, señores, a quien hay que escuchar puesto que soy el maestro de vuestros maestros.”

Por su parte, el público toma partido. Si la obra del escritor es mala, se burla de ella; igual que de las observaciones del crítico si son falsas.

Tras lo cual, el crítico exclama: “!Oh tiempos!, ¡oh costumbres! ¡Se ha perdido el buen gusto!” Y ya se ha consolado.

Por su cuenta, el escritor acusa a los espectadores, a los actores y a la camarilla. Llama a sus amigos; les lee su obra antes de representarla: está destinada al triunfo. Pero vuestros amigos, ciegos o pusilánimes, no se atreven a deciros que es una pieza sin carácter, sin personajes y sin estilo; y creedme, el público casi nunca se equivoca. Vuestra obra fracasa porque es mala.

La crítica se comporta de modo diverso con los vivos y con los muertos. ¿Ha muerto un escritor? Se encarga de destacar sus cualidades y de paliar sus defectos. ¿Vive? Lo contrario: destaca sus defectos y olvida sus cualidades. Y esto tiene una explicación: se puede corregir a los vivos; con los muertos no hay nada que hacer.

Sin embargo, el censor más severo de una obra es el propio escritor. ¡Cuánto se mortifica a sí mismo! Sólo él conoce el defecto secreto; casi nunca es el que señala la crítica. Esto me ha recordado a menudo lo que decía un filósofo: “¿Hablan mal de mi? Ah si me conocieran como yo me conozco…

Los escritores y los críticos de la antigüedad empezaban por instruirse; no entraban en las carreras de letras hasta no haber salido de las escuelas de filosofía. ¡Cuánto tiempo guardaba el escritor su obra antes de darla a conocer al público! De ahí esa corrección que no se debe más que a los consejos, la lima y al tiempo.

Nosotros nos preocupamos demasiado por publicar: pero quizá nos falta inspiración y honestidad cuando cogemos la pluma.

Denis Diderot

L’Encyclopédie

(De “Autores y críticos”, dentro de “Esto no es un cuento”, Ed. Alianza. Trad. Luís Pancorbo.)

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El valor del voto

escrutinio

Por lo tanto, para el ciudadano medio el acto de votar y la forma en la que se le hace votar es una circunstancia muy marginal. Si sale elegido su candidato y triunfa su partido, su principal satisfacción no es más que simbólica. No cabe duda de que también puede esperar grandes ventajas de la política. Pero sólo un votante ingenuo espera que la política le rinda rapida y personalmente, esto es, que le rinda directamente al bolsillo. En cambio, si su voto, en todo caso, no vale nada, o su partido alcanza malos resultados, ello no va a ser una tragedia para el ciudadano medio, y apenas si afectará a sus problemas cotidianos.

Giovanni Sartori. Partidos y sistemas de partidos (1976).

(Agradecimientos a ElOrdenMundialXXI)

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Abstencionisme

En español, En français

L’ENCYCLOPÉDIE ANARCHISTE

(L.Bertoni, dins de L’ENCYCLOPÉDIE ANARCHISTE, Sébastien Faure, 1934)

“Doctrina que preconitza l’abstenció en qüestions electorals” segons el Larousse. Fanfaní el defineix més precisament: “no voler exercir els drets polítics ni participar al afers públics.” Aquestes definicions, però, no diuen res elles mateixes sobre les raons, el significat i l’abast de l’abstenció. Una nota del mateix Larousse ens permetrà establir-les contradictòriament: “L’abstenció política que té com a causa la negligència o indiferència demostra un oblit condemnable dels deures del ciutadà. Tal vegada, es practicada sistemàticament com un mode de protesta, ja sigui contra el govern establert, ja sigui contra un sistema electoral que no dóna garanties suficients.”

Ve-t’ho aquí! no és per negligència ni indiferència, ni per protestar contra un o altra govern o sistema electoral que som abstencionistes, sinó per una qüestió de principis.

Nosaltres no acceptem l’anomenat dret de la majoria. Remarquem de passada que està matemàticament provat que cap parlament no ha representat mai fins ara la majoria real del poble, ans de produir-se, impugnaríem sempre a aquest parlament o govern el dret de sotmetre la minoria a la seva llei. Sense voler pretendre que les majories sempre s’equivoquen; només ens cal establir que les minories tenen raó sovint, o senzillament, que també poden tenir raó, per rebutjar tot dret de la majoria.

Excepte el cas particular de no poder escollir que entre dues decisions i la impossibilitat material de no poder realitzar lliurement totes dues a la vegada, la minoria guarda per a nosaltres la mateixa llibertat d’acció que la majoria. El dret de la minoria no serà inferior naturalment a aquell de la majoria, només en la mesura que les seves forces de realització també ho siguin.

Afegim que no només reivindiquem un dret de grup minoritari idèntic al del grup majoritari, sinó també un dret individual limitat únicament pels pocs mitjans que un individu representa per a ell mateix.

Hi ha una raó fonamental per a això. Tota invenció, descoberta o nova veritat, dins del tots els dominis de la vida, només es deu als individus aïllats o a la cooperació estreta de petites agrupacions, encara que aquests individus o agrupacions s’hagin aprofitat en total, durant un temps, del conjunt dels coneixements humans, sense els quals la passa endavant esdevindria inconcebible. Ara bé, no hi ha evidentment res més perjudicial per a un progrés, ni res el fa endarrerir tant com fer-ne dependre prèviament de la majoria l’aplicació de la conquesta. La llibertat més gran d’experimentació, l’autonomia en absolut obstaculitzada pels més diversos assajos, temptatives o aplicacions, vet aquí les condicions indispensables per a tota nova realització audaç i fecunda, condicions en oposició formal amb l’anomenat dret de la majoria. D’altra banda, si els innovadors estan equivocats, res no seria millor per demostrar-ho que l’experiència, després de la qual podrien o bé abandonar la seva temptativa, o bé modificar-la.

L’adagi que els “absents sempre són culpables” no es pot aplicar a l’abstencionisme anarquista; diguem més, és als electors a qui deuria aplicar-se i no als candidats electes. D’aquesta manera no formulem una paradoxa, ans al contrari, una veritat fàcil de demostrar. De fet, es més lamentable l’absència d’uns quants minuts necessaris per votar, o la de tot els dies de l’any? Car el fet de votar implica en suma la renúncia a ocupar-se directament de la cosa pública per un període determinat, al curs de la qual, el candidat electe es l’encarregat d’ocupar-se en lloc del electors, els quals esdevindran absents sempre en la seva equivocació. I els fets demostren massa bé que són ells els qui s’equivoquen realment.

El Roto

Evidentment, l’abstencionista que ho és per negligència o indiferència es troba dins del mateix cas; però és un altre el cas el de l’anarquista. Ell refusa abstenir-se allí on es disputa i es troba en joc la seva sort, vol estar present per mesurar totes les seves forces sobre la decisió en la que ha de prendre part.

Així doncs, l’abstencionisme significa lògicament que es anàrquic quan, per una banda, significa negació de tota autoritat legisladora; i d’altra banda, reivindicació —i aplicació dins de la mesura on sigui possible— del principi de fer allò que concerneix per un mateix.

Els deures del ciutadà —si és que n’hi ha—, no es poden reduir a l’obligació d’introduir una butlleta en una urna; aquests han de trobar la seva aplicació en tot moment allí on hi ha necessitat, mentre que el vot només significa en suma delegar en altri per que li faci els seus propis deures, el que és evidentment una contradicció.

Tant si es considera la participació en la cosa pública com un dret o un deure, no es pot donar lloc a una delegació a menys que es negui a la pràctica allò que s’acaba d’afirmar teòricament.

Vejam. Es pot instruir, millorar i enfortir un home per delegació? No, i això pressuposa abans de res una activitat personal de cadascú, que pot ser, admetem-ho, afavorida més o menys per altres, però sempre dins del sentit de l’adagi: “ajuda’t, i t’ajudaran.” La superstició —com molt bé ha dit Gabriel Séailles— consisteix en demanar a una força exterior, o a esperar d’ella, allò que un no té valor o la força de fer-ho per si mateix.” I no és això precisament el que continuen fent les multituds d’electors com a resultat de les maquinacions de la política?

Es pot imaginar una educació pitjor que aquella que consisteix en descarregar sobre uns pocs individus estranys la cura de tractar precisament les qüestions on l’interès de tots està en joc, la solució de les quals podrà tenir les conseqüències més considerables per la humanitat?

Aquí no ens abstindrem d’insistir sobre les infàmies del polítics i la política, sobre el repugnant espectacle que sempre ofereix el parlamentarisme.

Encara que no seria impossible que entre els candidats electes hi hagués homes íntegres, no deixaríem menys de ser adversaris d’un sistema que manté dins d’un estat de tutela, de minoria, d’inferioritat, a la major part dels ciutadans.

Refusar a ser elector no significa en el nostre pensament, repetim-ho, que la reivindicació al dret d’exercir dins de tots els afers públics una intervenció directa, constant i decisiva. No podem deixar-ho en mans d’uns pocs individus.

El nostre abstencionisme no és doncs un coixí per la peresa, sinó que pressuposa tota una acció de resistència, de defensa, de revolta i de realització dia a dia.

Els socialistes parlamentaris no han pretès menys que així els hi fem el joc a la burgesia. Examinem els fets de prop.

PSC, 2008

Tothom està d’acord que el parlament és una institució ben burgesa. Participar en aquesta institució és contribuir en el seu joc, en el seu funcionament. Es possible canviar aquest joc burgés en socialista? els fets sense excepció responen per nosaltres: No!

La raó és ben simple.

O bé la majoria roman burgesa i es incontestable que imposarà el seu joc burgés a la minoria socialista. En aquest cas, totes les partides estan perdudes per endavant, i obstinar-se, no obstant, a jugar amb els burgesos és incomprensible a menys d’admetre que els jugadors socialistes, demanant-ho tot pel poble, poden encara guanyar alguna cosa per a ells mateixos.

O bé la majoria esdevé socialista. En aquest cas, és evident que el joc parlamentari, donat l’origen, el desenvolupament i la finalitat estrictament burgesa, haurà de ser reemplaçat per noves institucions, gràcies a les quals la gran massa dels treballadors no se la rifaran més.

Pràcticament, la història de totes les votacions i eleccions, sobretot a Suïssa, on el sistema està més desenvolupat i perfeccionat, ens ensenya que la burgesia arriba sempre als seus fins, malgrat totes les “consultes populars.” Per altra banda, no li manquen mitjans per fer il·legalment allò que no li convé legalment. La manera en que s’aplica la jornada legal de vuit hores hauria d’haver ensenyat alguna cosa als nostres votants. I tant és així, per cert, amb totes les altres anomenades lleis de protecció obrera.

És això precisament perquè el sufragi universal és el joc de la burgesia per excel·lència, i tanmateix per totes les trampes a les que se sap aplicar tant bé, que som abstencionistes.

El dia de les eleccions el burgés crida: “facin joc, senyors.” Els ingenus que van a votar veuran com recullen les seves butlletes i després diran “no va més” I aquest joc del poder, on el crupier sempre guanya, com a tots els jocs, pot durar eternament. Els jugadors es poden il·lusionar, assolint algun guany de temps en temps, però se’l prendran amb interès.

Si hi ha un punt sobre el qual estem completament segurs sobre la veritat, és aconsellant al món obrer a abstenir-se de fer el joc electoral burgés.

Aquest principi no només s’aplica a les eleccions de les cambres legislatives, sinó també als consells cantonals, provincials i de departament, i els consells comunals, igualment a les eleccions del poder executiu i judicial, allí on tinguin lloc, com a Suïssa. A més a més, l’apliquem a totes les votacions derivades dels drets de referèndum, d’iniciativa, i de la introducció de la legislació anomenada directa (veure aquests mots).

Abstencionisme municipal

Abstencionisme municipal a Barcelona

Davant la impossibilitat de rebatre les nostres objeccions ben fonamentades, els partisans del vot s’escandalitzen:

—La vostra crítica estèril no val res. Digueu-nos, doncs, d’una punyetera vegada, què és el que cal fer.

Comencem remarcant aquest fet. Encara que poguéssim dir o no dir què cal fer, això no canviaria en res la nostra constatació de que amb la butlleta de vot el resultat és nul. O bé, si aquesta fos la veritat incontestable, no ens correspondria a nosaltres de fer la pregunta: Què fer? —sinó que cadascun se l’ha de preguntar individualment.

Encara que l’abstencionisme anarquista no obtingués més resposta que la de preguntar imperiosament i universalment aquesta pregunta. Què fer? —el seu valor ja ens sembla molt elevat.

Amb el sistema electoral, la gran massa dels electors se’n informa únicament d’uns pocs candidats electes. En resulta que aquell qui vota ho fa sobretot amb la idea més o menys conscient d’abstenir-se, i seguidament d’ocupar-se de la cosa pública. Es descarrega sobre el seu candidat. El vot, més que una participació de la vida pública no representa més que una renúncia a implicar-s’hi. Cada elector pensa que és millor que un altre ho faci per ell.

Però la cosa pública és tant immensa, complexa i àrdua que no és massa la participació directa de totes les intel·ligències, capacitats i forces per servir-la bé. Ara bé, o aquesta es fa fora del parlament i aquest es mostra qüestionat, o el parlament no intervé més que per ordenar allò que no sap fer a aquells que ho saben, i llavors tenim el regne sistemàtic de la incompetència.

Donat que cadascú només es pot respondre dins del seu propi domini a la pregunta: Què fer? —el parlament es mostra com una absurditat, ja que per definició ha de respondre a totes les necessitats de tota la vida social.

Las frases vagues dels programes electorals no han respost mai a la pregunta formidable: Què fer? és una resposta que cap majoria electoral no sabrà mai donar; però cada individu pot i deu respondre-la per tot allò que coneix pràcticament de les formes innumerables del treball humà.

I és precisament per què el vot no és més que l’escamoteig per la majoria d’aquesta qüestió : Què fer? —que no el volem pas.

Alternatives destituents a l'abstenció

Alternatives destituents a l’abstenció

(Aquesta entrada de l’enciclopèdia anarquista ha estat traduïda al català per Ferran Escrig. Pots difondre-la lliurement amb una citació al traductor. Mercès.)

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