EL ECO SIN PASOS

Blog de trinchera.

Categoría: Reseñas (Página 1 de 6)

INFORME ACTUACIÓN LECTURAS 2017

El 11 de enero, a las 8.25 horas, los agentes 2344 y 2355 realizan una inspección en el domicilio del sospechoso para comprobar si son ciertas las denuncias de tenencia de libros de papel o lecturas prohibidas. En el momento de la inspección son atendidos por el sospechoso quien no ofrece resistencia al registro de su domicilio.

En el momento del registro son hallados varios libros de poesía, entre ellos de una antología de Saint John Perse, Carles Riba, y una antología de poesía de posguerra. El denunciado afirma que no son suyos, que no sabía que se encontraban en el lugar registrado y que tan sólo reconoce NABÍ, de Josep Carner, un poema largo sobre el mito de Jonás y la ballena, como una de las obras de poesía mejor escritas. Se confiscan los libros y la actuación queda registrada en el acta núm. F1510.

En el momento del registro son hallados en un panel con doble fondo varios libros de prosa, entre los que son identificados EL DESERT DELS TARTARS, de Dino Buzzati, AMERIKA y las MEDITACIONES de Franz Kafka, y DIARI 1918 de J.V. Foix.  El resto de libros se encuentran en tan mal estado que son confiscados sin identificación. Sobre estos, el denunciado declara que no sabría decir cual de ellos es el mejor,  aunque la prosa poética de Foix resulta extraordinariamente fantástica, como la hiperrealidad de la conciencia de Kafka, o Buzzati y su simbolismo. Los tres son confiscados.

Vistas las actuaciones realizadas y atendiendo al requerimiento municipal, a instancias del Ministerio de cultura, se procede a la quema de libros tal y como indica el reglamento de bomberos en sus artículos 1.2, 1.3, 3.4, para lo cual consta esta acta firmada por los agentes 2344 y 2355.

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Las nacionalidades

Portada de Las nacionalidades. Producciones editoriales. Barcelona, 1979.

En Las nacionalidades, publicada en Madrid en 1877 por Francesc Pi i Maragall, se halla el cuerpo doctrinal de lo viene a ser la primera gran síntesis del federalismo -pactista- contemporáneo en España, escrita de puño y letra por el fugaz segundo expresidente de la I República. Dado que la historia suele repetirse aunque de distinta manera, no está de más echarle un vistazo a esta obra considerada a veces de “teórica”, como el “camino no escogido”.

Hay que advertir que el lenguaje usado por Pi i Maragall es el de la política decimonónica con otros tintes, y que parte de sus referentes hoy ya no significan lo mismo. La federación y la confederación son usados como términos sinónimos y vienen a ser como el estado (federación) y el proceso (confederarse). Otros como región pueblo o nacionalidad se usan de forma indistinta y se relacionan con la provincia, lo que hoy en día serian las comunidades autónomas y no las provincias administrativas.

La obra está dividida en tres partes y unos apéndices. La primera de ellas, “Criterios para la reorganización de las naciones” recoge ejemplos históricos entre naciones, y analiza algunos criterios. La segunda, “La federación”, plantea los principios federativos y algunas de sus alternativas. Finalmente, en la tercera “La nación española”, expone los mismos principios federativos siguiendo el mismo desarrollo en la España de la Restauración. Los apéndices incluyen las cuatro constituciones de los EE.UU., Suiza, Austria-Hungría y Alemania, y dos textos: el programa del partido federal republicano, y un artículo llamado “el pacto”, donde se divulga todo su pensamiento.

Uno de los ejes principales del libro es el federalismo-unitarismo, como el mismo advierte nada más empezar:

Confieso que no estoy mucho por las grandes naciones, y estoy menos por las unitarias.

El Federalismo de Pi i Maragall se inspira principalmente en las constituciones de los Estados Unidos y Suiza. Su principio significa pacto o alianza entre contratantes libres, condición sin la cual solo puede existir la sumisión, y que implica igualdad de rango y autonomía entre provincias, que constituidas por pueblos conformarán la nación. “Fuera de esto no hay más que el principio unitario.”

Caricatura de 1873 de la I República debatida entre federales y unitarios. Publicada en la revista La Flaca.

Sobre las formas de gobierno unitarias, Pi i Maragall las ubica en la tradición del absolutismo. Dice: “el destino de las unitarias es ser turbulentas o despóticas”, dado que los criterios que rigen la nación unitaria no son igualitarios ni proporcionados, terminan gobernadas por minorías cuando no por gobiernos autoritarios, y “son teatros de incesantes luchas. Cuando llega el mal en su apogeo, no tienen más remedio que echarse en brazos de los dictadores.” Usan la fuerza para mantener una paz temporal, “efímera”, que desemboca en las pérdidas de libertades, la reacción y la revolución. Finalmente, concluye: “la unidad está en la existencia de unos mismos poderes para cada orden de intereses, no en la absorción de todos los intereses por un solo poder”.

No porque el organismo cambie la unidad se rompe. Se rompe solo cuando desaparece la fuerza que mantenía dentro del todo las partes.

Otro de los ejes es el tamaño de los estados, grande-pequeño como el Imperio ruso o Suiza. Se podría resumir en que los estados pequeños y federados son los que garantizan mayor libertad del individuo y de sus naciones, confederadas a través del pacto, donde la presencia del estado más se identifica con la vida de la nación; mientras que en los estados grandes, la presencia del estado se percibe como algo ajeno a la vida de la nación “tangible más que en el pago de los tributos”, y la vida se hace en las capitales donde la ambición y la corrupción toman el poder gracias a que los pueblos no conocen bien a sus representantes.

La nacionalidad, pueblo o nación, tal y como se expone en este libro, no deriva de ningún criterio historicista, étnico, o geográfico, dado que estos no son universales tal y como demuestran los casos expuestos, ni tampoco de una combinación de los mismos. Son relativos a cada caso, si bien, en el caso español, Pi i Maragall se decanta por los territorios históricos. A este respecto, se plantea que de usarse los criterios habituales para definir las nacionalidades, en el caso vasco tras perder la segunda guerra carlista, “tengo para mí que se habrá de estar por la independencia de los vascos.”

Las naciones son las que se agregan o disgregan por multitud de causas. Los pueblos los que permanecen inalterables.

El autor propone la siguiente tesis sobre su origen: las familias se reúnen por necesidad en ciudades, y estas se confederan en pueblos mediante su voluntad, de “abajo a arriba”. Los estados grandes, plurinacionales o estados-nación, son unidos por la necesidad o la violencia, principios que causan disgregación o debilidad cuando, al menos, no se permite la autonomía y no se establecen fuertes vínculos sin mengua de dicha autonomía. Defiende el pacto social entre provincias como principio nacional y critica la posición de los unitaristas para quienes la unidad es anterior a las provincias, y que son estas y los pueblos los que existen gracias a ella, tal y como defiende el autoritarismo.

Sobre Europa, dice que hay uno o dos pueblos que pretenden imponer su hegemonía sobre el resto, responsables de conflictos y reacciones entre amenazados y oprimidos. Añade que los pueblos dominadores deben dejar paso a que cada pueblo sea dueño de si mismo, si bien puede darse que los dominados acepten unirse al dominador cuando este respete su autonomía y no la menoscabe para sus intereses propios, ya que así es como cesa la razón para ejercer el derecho contra él, que no el derecho mismo del pueblo a ser soberano.

Aunque se decanta por el modelo suizo para las nacionalidades europeas, la expansión americana resume con sencillez el principio federativo: no privar a los pueblos (comprados o ocupados) de credo, habla, y leyes a cambio de un gobierno temporal, seguido de un representación política y una constitución en estado autónomo, de igual a igual con el resto de estados de la república, y sujeto a los poderes federales. Antes de reconstruir las naciones europeas usando criterios históricos, étnicos o geográficos, Pi i Maragall prefiere la restitución de su autonomía y federación con sus actuales centros “sólo para la defensa y el amparo de sus comunes intereses.” Concretamente, aboga por la existencia de una confederación de naciones europea, “además de la confederación de provincias y de los pueblos”.

III Constitución suiza, de 1999.

La confederación suiza es una federación de 26 cantones con sus propias constituciones y poderes.

La federación

 El federalismo intenta resolver la problemática de mantener la diversidad en la unidad, y puede extenderse desde pequeños estados hasta la humanidad entera. Además, el pacto de “abajo” a “arriba” nace por decisión mutua de las partes para confederarse. Es importante recordar que el sistema de federal no está reñido con la forma de gobierno, es decir, que las monarquías también pueden ser federales, como las repúblicas también ser unitarias (como la República Francesa).

El sistema federativo se estructura en tres niveles de atribuciones: el municipal, el provincial y el nacional. Las atribuciones -competencias- de cada nivel se corresponden con los intereses y necesidades de cada nivel, de abajo a arriba: las ciudades, con atribuciones, medios y poderes municipales, se confederan en las provincias, con atribuciones, medios y poderes provinciales, y estas se confederan en la nación que dispone de atribuciones, medios y poderes federales, entre los cuales se hallan la intervención armada, los derechos que afectan de igual manera a todos los estados (leyes tribunales, etc.), las relaciones exteriores, o los tributos para el mantenimiento de la confederación: en este último punto, hay que subrayar que los tributos federales solo deben bastar para el mantenimiento de la confederación mediante un cupo, cuando no se necesiten contribuciones especiales y que el resto de impuestos corresponden a cada provincia y municipio.

Entre un sistema asambleario o bicameral, Pi i Maragall se decanta por el Senado al estilo norteamericano como el contrapoder del ejecutivo, capaz de vetar al Parlamento siempre que concurran una mayoría de estados, y renovables dentro de la legislatura presidencial para garantizar el movimiento general de ideas. Estos poderes deberían ubicarse en un territorio neutral, sin injerencia de ningún estado. Por su lado, el poder judicial federal debería ser independiente del Parlamento y del Gobierno, elegido de la misma manera que el presidente de la república (en la constitución suiza es elegido por la Asamblea), y el poder judicial provincial o municipal, igualmente por sus respectivas jurisdicciones, de abajo a arriba.

La reforma de la confederación corresponde a los estados que la conforman, e implica una amplia mayoría cuando no se traten de enmiendas o modificaciones surgidas por la necesidad. Este camino abierto a adaptarse a las realidades de cada momento debe ser consultado a los estados que mediante el mismo pacto por el que constituyeron la confederación que ahora quieren cambiar. Sobre la separación o unión de dos estados dentro de una confederación, Pi I Maragall es partidario de que sea competencia de la confederación siempre que no se trate de una necesidad: “una división a tiempo puede cortar el paso a grandes disturbios, y tal vez acelerar el movimiento de la riqueza; una reunión, favorece el progreso ya material, ya moral de dos pueblos.”

Pi i Maragall es de la opinión de que en España, el carácter de los pueblos favorece el principio federativo, pero con la expansión imperial tras la unión de los reinos de Castilla y Aragón se adoptó el despotismo contra los fueros de las provincias, provocando múltiples conflictos que posteriormente acabarían con la Guerra de Sucesión, el 1714, y la sumisión de Aragón, Valencia y Catalunya. Tras el imperio Napoleónico y las guerras carlistas (a lo que hoy añadiríamos todo el convulso siglo XX español), concluye que el desorden entre revolución y reacción y la pugna entre facciones reinante se debe al principio unitario y al “temor a la disgregación de las antiguas provincias.” El Estado, refiriéndose a la Restauración borbónica, “no habría sido de tan fácil asalto, ni viviría tan expuesto al vaivén de los partidos.” Así mismo, los costes de la administración pública no se habrían disparado (concretamente se menciona que los costes administrativos de recaudación superan la cuarta parte de los ingresos), así como la ineptitud, el exceso de cargos y la corrupción del momento, que parecen no dar abasto tampoco en el momento actual.

Mapa de España de 1854

Pi i Maragall hoy

En conclusión, la lectura de Las Nacionalidades nos permite ver con perspectiva el largo camino del federalismo español y sus diferencias con el modelo americano o suizo de entonces. De allí a las autonomías actuales tan sólo basta salvar las distancias con un salto interpretativo. No es España una federación, por mucho que el socialismo o el conservadurismo haya querido monopolizar la idea como contrargumentación al unitarismo o al independentismo, si bien contiene muchos elementos que un federalista decimonónico sí defendería. Un aviso para navegantes es la observación de que el autonomismo no está reñido con la federación, sino todo lo contrario, y ofrece mejores posibilidades de desarrollo, alejando el temor de la independencia de alguna de sus provincias mediante el pacto entre iguales.

Si creemos que España es una federación convendremos que estamos a medio camino: fracasa sobretodo en el sistema tributario, el peso territorial representado en el Senado disuelto por el sistema de partidos y su papel meramente accesorio del Parlamento, lo que va en detrimento de los pueblos y a favor de los partidos; fracasa por una instrumentalización de la administración y un sistema judicial que centraliza el poder en una provincia y pone freno a las iniciativas autonómicas que no se acomodan a ese modelo; impone la voz de los partidos frente a la de las comunidades y facilita el cohecho en las instituciones y la falta de pensamiento crítico sobre la pluralidad del país; estanca unas provincias en un régimen de subsidio que frena las iniciativa privada, y condena a otras a sufrir un déficit interregional bajo el imperativo moral de la solidaridad forzada.

Es de interés remarcar el caso de Euskadi y Navarra y sus sistemas forales como una prueba más del principio federativo. Tampoco hay que menospreciar la descentralización del país, que apuntaría hacia el principio federativo expuesto, dado que desde 1978 hasta la actualidad España ha gozado de relativa estabilidad si se descartan las últimas convulsiones del franquismo con el 23-F y el terrorismo, reacción heredera de la misma dictadura, si bien no ha sido acompañada de una reducción de la administración. Los periodos de relativa paz política se han dado siempre que las mayorías absolutas no han ido contra los intereses de las autonomías, y estas han llegado a un acuerdo con el poder central. Finalmente, la cohesión que han permitido los fondos de la Unión Europea se ofrece como otro aval más del principio federativo, a tener en cuenta.

Junts pel Sí y la CUP firman la declaración de independencia de Catalunya. La Vanguardia. 2017

¿Qué ha sucedido con la independencia de Catalunya? ¿Por qué una mayoría absoluta autonómica se ha enfrentado al Senado y a un bloque en el Parlamento? ¿Por qué se plantea la independencia como un proyecto factible cuando hace dos legislaturas no se contemplaba llegar hasta la declaración de independencia, a pesar de las advertencias constantes?

Si se descartan la disparatada propaganda de conspiración rusa y el adoctrinamiento escolar, se llegará a la conclusión de que en algún momento el pacto social se rompió, y las posibilidades de renovarlo fueron rechazadas. Quienes aún defienden que el independentismo es sólo producto de la crisis económica mal gestionada no pueden explicar su auge creciente sin mencionar dichas paparruchas por la misma razón que no pueden reconocer públicamente la soberanía de los pueblos de España, ni, como en cualquier pacto, que siempre hacen falta dos voluntades para llegar a un acuerdo.

¿Por qué no ha sucedido otro tanto con el País Vasco? La respuesta es fácil para quien quiere conocer las razones estructurales: su autonomía y sistema fiscal han salido reforzados. En Catalunya, el atacar sistemáticamente las leyes parlamentarias y su norma general, el Estatut, a base de humillaciones e instrumentalizando la justicia contra su aplicación, el principio unitario, el Partido Popular, con la connivencia del resto de partidos unitaristas, PSOE y Cs, ha terminado por deslegitimar el pacto autonómico, y tras la reacción catalana, la DUI, sustituirlo por un decreto de nueva planta: el 155.

Pi i Maragall ya advirtió, durante la guerra de la independencia cubana, algo que se lleva oyendo desde hace más de una década en Catalunya:

Los verdaderos separatistas no son los catalanes, sino los políticos del caciquismo y de la oligarquía de Madrid, con su falta de visión, con su encarnizado unitarismo centralizador y uniformizador.

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El desert dels Tàrtars

Autor: Dino Buzzati

Títol: El desert dels tàrtars

Ciutat: Milà

Editorial: Arnoldo Mondadori Editore

Any: 1945

Editorial de la traducció catalana: Empúries

Traducció: Rosa M. Pujol, M. Mercè Senabre.

Ciutat: Barcelona

Col·lecció: Tros de paper

Any: 1985

Nombre de pàgines: 213

ISBN: 84-7596-040-5

 

Publicada originàriament el 1940, Il deserto dei Tartari va esdevenir l’opera magna i la consagració de Dino Buzzati (1906, San Pellegrino di Belluno-1972, Milà) dins la literatura del segle XX. Buzzati, qui llavors era periodista del Corriere della Sera, va escriure la novel·la en els prolegòmens de la Segona Guerra Mundial, la qual, després de l’alliberament, esdevingué un èxit internacional.

El desert dels tàrtars és una obra propera a l’existencialisme de Sartre (Le néant, 1938), o Camus (L’étranger, 1940), i es troba a cavall entre la tradició expressionista (kafkiana) i la condició humana (a voltes com en Saint-Exupéry). També rep influències de la novel·la gòtica i de Poe. La novel·la va ser adaptada al cinema el 1976 per Valerio Zurlini, amb banda sonora d’Ennio Morricone, i també va inspirar la trama de Waiting for the Barbarians, del premi Nobel Coetzee. L’autor i crític J.L. Borges la va ressenyar com a una obra preferencial.

Al llarg de trenta capítols, se’ns narra la vida del jove oficial Joan Drogo que és destacat a la fortalesa Bastiani. Aquesta es troba en la frontera nord del regne, aïllada de tot contacte humà, separant la vall de l’extens i llegendari desert dels tàrtars que limita amb el regne del nord. Allí, els soldats viuen exiliats de la humanitat a l’espera d’un enemic que mai arriba, mentre les seves frustracions i desitjos de glòria entren en conflicte amb la naturalesa cruel de l’ésser humà.

Amb un llenguatge a voltes realista i a voltes poètic, Buzzati ens vol parlar de les distàncies, concretament la distància temporal: el pas del temps, l’espera, i “l’etern retorn” de l’existència al que tard o d’hora l’home s’ha de veure abocat com el reflex d’un mirall. La maduració, l’abandonament familiar, la formació i l’aprenentatge del món dels homes, també hi és present com en una novel·la iniciàtica, així com, també, la pèrdua de l’amistat, el fracàs de l’amor, la vellesa i la mort, l’altre gran tema de l’obra.

La distància espacial, la llunyania o proximitat amb els altres, es projecta en els paisatges com a quadres surrealistes o expressionistes, talment el mateix títol del llibre: hi ha distàncies emocionals i humanes que s’allunyen i es perden, i d’altres que s’apropen, es retroben o es traeixen. És en aquests espais on es conjumina el pas inexorable del temps en els constants canvis d’estació, els canvis del cel, el pas del sol i la lluna, o els sorolls de la fortalesa que reforcen la seva omnipresència.

La trama de la fortalesa serveix per il·lustrar amb un elenc de personatges secundaris les relacions humanes: fites d’aquestes distàncies on les normes d’una autoritat indiscutible desperten la crueltat i la falsedat fins al conflicte amb el sentit del deure i el desig d’un destí gloriós que ha d’arribar del desert per salvar-los, com el que encarna; conflicte, per exemple, com el del tinent Angustina, qui decideix el seu propi destí en contra de l’hostilitat dels altres, o el capità Ortiz, qui essent íntegre i pacient és derrotat pel seu propi desig de enfrontar-se a un enemic intangible.

És difícil discrepar sobre El desert dels tàrtars. Els personatges tenen vida pròpia. L’estil és acurat i les imatges segueixen la intensitat narrativa; l’estil és canviant, però no és brusc com el pas de les estacions; fins i tot, hi té cabuda la fantasia onírica d’unes imatges carregades de simbolisme que permeten diverses lectures. Potser, el lector massa habituat a l’acció pot sentir-se atordit per l’omnipresent desert erm, o les opressores carenes costerudes i encavallades, o bé per la monotonia laberíntica de la fortalesa. Però això quedaria superat per un estil de llenguatge ric i una excel·lent traducció al català, a més d’una trama no exempta de sorpreses amb el persistent enigma dels tàrtars que acompanyarà el lector fins al final. Potser, però, caldria advertir-li que és un d’aquells llibre que deixa empremta, talment com la buidor d’una petjada en el desert.

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TTT

La novela más conocida del cubano Guillermo Cabrera Infante, Tres Tristes Tigres, reeditada recientemente en su edición completa, viene a ser, mal que sea odiosa la comparación, un Ulysses de la lengua española, o una Educación Sentimental habanera (algunos también la comparan con Rayuela); claro que no se trata de una innovación de la literatura universal, sino más bien de una respuesta —la cubana— al boom latinoamericano de entonces, ensayo universalizante sobre la vida nocturna en La Habana.

La historia de la publicación de este libro es una peripecia frente los avatares históricos de la guerra fría: por un lado, perdida la gracia de la revolución cubana, la novela fue prohibida –y olvidada— en el “campo socialista” por contrarrevolucionaria; por el otro, el franquismo, aliado del “bloque capitalista”, la censuró dos veces por considerarla un producto marxista de contenido pornográfico.

Infante y su primera esposa, Marta, el año de la revolución, 1959.

Lo cierto es que el resultado final no muestra ni uno ni lo otro; la primera versión, en palabras del propio Infante, se leía como una crítica contra Batista, pero tras los cambios que introdujo el autor tras la primera censura y la reescritura casi completa de la novela, la pieza actual, “un experimento”, ya no se lee como una crítica a Batista ni como una defensa del marxismo (y aun, el episodio de “la muerte de Trotsky”, como afirmaron los censores, está escrito con una cierta ironía que difumina los trazos de un retrato o de una caricatura).

La acción gira alrededor de cuatro personajes principales y un desfile de secundarios que traman complicidades y anhelos en el campo de la música, la literatura, el cine, la fotografía, o el éxito social, y que se desarrollan con subtramas; Una noche en la Habana de 195.., podría ser el subtítulo de esta novela donde unas vidas paralelas se entrecruzan, sin orden, anacrónicos o sincrónicos, pero deestructuradamente, y en cuyos toques se expresa el amor que sentía el autor por la cultura universal, el cine y la música (sobretodo el cine americano, la música clásica y el jazz). Los personajes se dedican a ir de copas, cenar, hacerse confidencias, ligar, asistir a guateques nocturnos o a conciertos, o a correr a alta velocidad por el Malecón. Dichos personajes, sin embargo, no son demasiado profundos: sus problemas parecen sólo suyos, y no se los cargan ni al lector ni a ninguna causa. Sin embargo, hay cierta altura en los múltiples grandes temas que tratan; de hecho, el libro tiene varias lecturas entre las cuales está la de ser un catálogo de temas universales. A menos que queramos leer un elogio de la vitalidad o de la fiesta, la trama no es más que un andamio para todo lo demás: juego. Lo que sí hay es juego, juego e intertextualidad: humor rabelesiano y orgía de disparates, y eso sin contar la combinación de géneros y el uso oral y vivo del lenguaje.

Dicho esto, el lector habitual encontrará el libro difícil –o poco aprovechable—, en la medida en que desconozca “parte” —no todo— del cánon literario y musical, y en lo cómodo que pueda sentirse cogiendo otra novela experimental del boom hispanoamericano; o de aquellos Joyce o Faulkner, pero antillanos, o mejor dicho, mediterráneamente antillanos, en las que se concede al lector el derecho a olvidarse de la trama y de los personajes en su laberinto, pero se le exige que esté atento a las referencias, registros, niveles de lectura, juegos e ironías, sin que esto termine de menguar la capacidad persuasiva de un estilo “oral” fácil de leer, ni de los infinitos juegos con el lenguaje. Si el lector habitual supera esa distancia, puede disfrutar de esa “gran novela” no tanto de Cuba, sino de la lengua cubana.

 

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Llum sobre les lectures del consum durant l’últim any 2016.

Resum de la facutra

Llum: Les illuminations/Une saison en enfer. (1886) Arthur Rimbaud.

Puis je m’expliquai mes sophismes magiques avec l’hallucination des mots !

Altres conceptes i serveis: Les mouches. Huis clos. Jean Paul Sartre (1944):

“On est ce qu’on veut”. “Quand une fois la liberté a explosé dans une âme d’homme, les Dieux ne peuvent plus rien contre cet homme-là.”

Impost : Dubliners. James Joyce. (1907).

IVA: %Exiliados. James Joyce. (1918)

Total import: La línea de sombra, 1915 (El agente secreto, 1907). Joseph Conrad

Informació del consum literari

Lectura  anterior (real): Vol de nuit. (1930) Saint-Exupéry

Lectura estimada (irreal): Diari 1918. (1972). J.V.Foix

Lectura actual (real): Sonetos del portugués (1850). Elizabeth Barret Browning

Consum en el període: La mort i la paraula. Carles Camp Mundó (2009):

“aquests tumors que creixen tan plens de vida.”.

Consum mitjà en el periode: Obra escogida. (1935). Konstantinos Kavafis

Informacions del seu producte

Elizabeth toma una taza de té. Browning, a su lado, le hace un masaje en los pies. El día es caluroso y la luz que llega al cenador se filtra por una enrramada que se enrosca furiosamente sobre la pérgola. Al fondo, el mar con sus secretos murmura lamiendo los arrecifes emblanquecidos del Adriático. ¿Quieres un poco más? Sírveme, querido.

Detall de l’import de la factura

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