EL ECO SIN PASOS

Blog de trinchera.

Etiqueta: capitalismo (Página 1 de 2)

El hombre que yace dentro de la piedra

  • (Algunos nombres han sido cambiados para mantener el anonimato)

(c) Ferran Escrig, 2017

En apenas dos años la política exterior cubana ha dado un giro inesperado —deseado o deseable—; ingerido, en parte, por la administración saliente de los EE.UU. y la necesidad de integrar la economía de la “llave del caribe” en la economía interregional y global. Sin embargo, con la entrada de la administración Trump, los viejos fantasmas de entreguerras empiezan a agitar las cadenas y nadie sabe si el ruido que se oye de lejos suena a tambores o a metal oxidado.

Infante en la caravana de la libertad.

Comemos juntos en casa, en Oriente, comentando cómo han subido los precios de la fruta por el aumento de los turistas. Al poco pregunto por Fidel, en lo que sospecho que ya debe ser un incordio para los nativos: “El cortejo recorrió toda la isla. Y la gente salió a recibirle de corazón.” “¿Lo vieron?” “No. No pasó por nuestra zona, pero lo vimos en la televisión.” Y lo que sigue es el relato narrado con mirada de porcelana, sin más movimientos que los indispensables para que no se estrelle en el sueño de toda una generación: la de quienes no pueden desagradecer a quien les ha hecho más bien que mal, dentro de un balance de cincuenta años.

En la televisión el relato del regreso del revolucionario al reposo final, junto a José Martí, alejado de su familia y transcendido en la Historia absolutoria, cobra tono emocionante; porque es en la televisión donde el tiempo no pasa para los documentales sobre playa Girón o la reforma agraria, álbum de biografías de astronautas, artistas, o músicos (ahora, el dominicano Daniel Santos). Las noticias, siempre excelentes y asertivas: siempre optimistas sobre el progreso de la revolución, como las del canal Tele Sur, la CNN venezolana. “Dentro de la Revolución todo; contra la Revolución, nada.” Se dice que fue la contestación de Fidel a los intelectuales. Y ahora, el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago: allí se concentran los elogios, los lloros y las flores; la meca de la izquierda para una Suramérica bajo el claroscuro de una conciencia colectiva maltratada: en la tumba de Fidel el romanticismo enraíza y aflora ante Piedad Córdoba, rodeada de periodistas y la llama eterna, anunciando su postulación como futura presidenta de Colombia.

Quito el volumen de la televisión y vuelvo a Tres tristes tigres: así rebautizó el exiliado Cabrera Infante su obra más conocida estando en Barcelona, y a resultas de la censura franquista y las sugerencias de Carlos Barral: un trabalenguas. Y es este el libro que preguntado en la librería de esta ciudad, la única que hay, nadie conoce, pues Infante no siguió —ni consiguió—, al parecer, la gracia revolucionaria.

Lo ojeo. Lo dejo en la mesita con apenas unas doscientas páginas leídas. Hay algo poético en todo ello: Infante dijo alguna vez que celebraría la muerte del dictador; y ahora, ambos muertos, su trabalenguas ha cruzado la frontera para encontrarse con los aplausos hertzianos del cortejo fúnebre de Castro. Como el encuentro fortuito sobre una mesa de disección. Y es que Tres tristes tigres (un ensayo del lenguaje, o del lenguaje oral transcrito y no del meramente escrito; tal vez, una mezcla entre Joyce y Flaubert; entre la música cubana y la clásica; o el cine americano y la vida nocturna, precisamente) celebra todo aquello que la revolución denostó, la música (o la voz) y el cine de influencia americana, no por ser antirrevolucionarios, a mi entender, sino por omisión: por no ser laudatorios con la revolución, ni fariseos con la dictadura de Batista. Tres tristes tigres sigue celebrando hoy el habla cubana antes de la Revolución y justo después —Hete aquí que Infante era funcionario cuando la terminó, y exiliado cuando la reeditó en Barcelona—. Y es que Tres tristes tigres parece una broma hecha por el materialismo histórico, o el propio Infante: una obra que rompe e integra la tradición: dialéctica maltratada tanto por el castrismo como por el franquismo: allí prohibida y aquí censurada, (censura benigna, a juzgar por las palabras del propio Infante dedicadas a su censor). La prohibición y reescritura de prácticamente todo el manuscrito y su posterior “afinado” podría considerarse un gran proceso de la dialéctica hegeliana aplicada al arte de la literatura hispana).

El hombre que yace dentro de la piedra

No lo vieron pasar, me dijeron. Quizás, por última vez, iba demasiado deprisa. Y otros muchos que no salieron por la televisión no la vieron pasar sencillamente porque no la esperaban. Al igual que hace dos años, el 2014, la sensibilidad se define según la generación: la de la revolución, la del periodo especial, y la de ahora, la del smartphone. Arsenio, joven exprofesor y panadero, por la noche, entre ron y cigarrillo criollo, indica: “Está bien lo que hizo. Bueno. Pongamos que de acuerdo. Pero ¿y luego? ¿Qué pasa con los que vinieron después? ¿A mí en qué me beneficia?” Arsenio, fue expulsado de la escuela por querer cambiar de trabajo, está desencantado pero no tiene motivos para dejar de trabajar por la mañana en la panadería y aportar a la economía familiar el lado práctico de la vida. Parece que la obsesión la llevamos los de fuera: “¿Fidel? ¿Muerto? Ese está más vivo que nunca. Fíjate, Ferran, que el padre de Castro, el gallego, en Birán, montó el economato y las instalaciones bajo su propiedad, de tal manera que el hijo, Fidel, cuando llegó al poder, ya lo tenía todo pensado: Cuba es como Birán, la versión paterna del economato, El sueño del padre de Fidel.”

En el bar musical, mientras se sirve cerveza por un dólar, Pablo comenta que estuvo por muy poco de irse a España con una valenciana, pero que le dio calabazas, y así, tras la aventura, Pablo, mulato atlético y resuelto que cocina en casa mientas fuma y mantiene el orden en el vecindario, tras regresar a esta realidad invariable que es el trabajo diario por y para la isla, a lo largo de estos años, lo único seguro que concibe es la impresión de que nada va a cambiar. “A Andorra, me iré a Rusia, y después, en Andorra, de ahí cruzo la frontera.” “Pablo, no hay aeropuerto en Andorra.” Pablo sonríe. A la siguiente cerveza nos añade anécdotas de Oriente: el encontronazo del secretario de la provincia con un artista local: el secretario, adusto ante los periodistas el día de la inauguración del local donde ahora estamos, le pide explicaciones al pintor sobre el mural que cuelga de nuestras cabezas: diversionismo ideológico de una representación del tío Sam montado en un cisne (representación que puede verse en el mural, pero que para un europeo, más que el tío Sam recuerda una variación de cuento escandinavo), exigiéndole que lo arrancara; y el artista le contesta que esa imagen representa la llegada del nuevo entendimiento entre los americanos y el cañizal azucarero de la isla. Los periodistas hicieron el resto, y el secretario se marchó, no sin conceder del todo la ventaja, pues dio indicaciones a Pablo de que en este local no podría escucharse música “bachata” ni “reggaetón”, sino ese jazz internacional para los turistas que han creado los Valdés.

Pablo habla como escribiera Infante (en realidad, Infante escribiera como habla el tal Pablo), como sabe el cubano que no es de la Habana y se dedica al trato con el cliente, es decir: como todos. El relato narrado resulta relevante por su conclusión estéticopolítica: la relaciones cubanoamericanas han dejado de ser lo que eran desde que Raúl pronunciara su discurso aperturista. Sin embargo, Pablo indica que “aquí todo sigue igual”. “¿Atado, y bien atado?” Le pregunto con ironía histórica. “Sí, tal y como quiere el hombre que yace dentro de la piedra.” Pablo se santigua, y en voz baja y le pide a la Virgen que le perdone, esbozando una sonrisa.

Fuente: El Nuevo Herald, 2016

“Fuck”. El yuma —guiri— murmura al terminar su Cristal. Al poco cambia su expresión a la de un enfurruñamiento pálido. Habla en inglés y Pablo busca un par de parroquianos que dialogan con él. El hombre está agitado. Dicen que le han robado ahora mismo, y que ya ha visto suficiente de esta ciudad. El anglófono se marcha (no volveremos a verlo), se hospeda en el barrio de Pablo. Fue una mulata, una “guajirita” de uñas –espuelas—largas, con abundante bisutería barata: quizá una jinetera venida de fuera a cazar yumas para ganarse unos cuantos pesos ahora que cada vez más americanos, canadienses y europeos paseamos por sus aceras y sus parques.

WI-FI y motos eléctricas

Pero en dos años ha habido cambios visibles. Por las noches hay policía armada: chalecos antibalas y lecheras (como las llamamos en casa), y en algunos clubs usan detectores de metales. Al anochecer echan la nueva telenovela, Tras las huellas: un CSI de producción nacional con que conlleva de estereotipable: extraña mezcla de géneros cubanoamericanos en la que los diálogos son más forzados que los gestos; panfleto del relato oficial para los conflictos de la isla: ayer seis balseros eran asesinados por las mafias y sus familias perdían todo el dinero (sucedió un día antes de la noticia del 12 de enero, de la que se habla más adelante).

Ostensibles, las motos eléctricas vendidas por 2000 cuc, cuyo precio de fábrica son unos 300$, han arribado no porque el mercado las pidiera, sino porque estaban disponibles debido a que al ser eléctricas pasaban la aduana tras pagar sus correspondientes aranceles. Y su silencio mecánico contrasta con el bullicio diario de los bicitaxis, los carricoches, los almendrones y el stock del campo socialista. Y ésta es la segunda señal de que algo empieza a alterar el paisaje de las calles y los parques; la primera fue el turismo rampante; o quizá sea que con el tiempo no me acostumbro a las diferencias.

Otra señal: las viejas mesa-taller de relojero o mercero, mesillas con un marco donde cuelgan las bombillas que permitieron reparar o remendar, hoy siguen funcionando para el cubano, pero bajo sus bombillas hay móviles de importación de todo tipo, con los laptop encendidos, descargando aplicaciones para facilitar la entrada al portal de ETECSA.

(c) Ferran Escrig, 2017

Y es que este cambio señala la globalización filtrándose por los acuerdos y las demandas de un mercado negro, o gris, y salpica el paisaje como nunca se había visto nunca antes: los parques, antes lugar de especulación –dícese, de exposición y fatuidad—, son ahora Call Centers improvisados a la luz de las farolas o las sombras de los árboles, donde la concurrencia se engancha a la señal que no es gratuita ni libre por ser pública, sino de pago por ser estatal.

Uno escucha y ve los gestos de los familiares de WI-FI, generación del periodo especial, hablando con la generación smartphone, en consignas y el desconcierto dispar: miles de pesos para llegar al Dorado perdidos; más gastos para pagar abogados; más dinero para las mafias y así cruzar ilegalmente; la derrota completa de perder los billetes para sortear el istmo del Caribe, naufragados y perdidos para siempre con la estampa del regreso a casa con los bolsillos vacíos y una deuda de miles de cuc que pagar a los prestamistas; la venta de la casa, su hipoteca, que ya no podrá ser pagada por las divisas que habían de llegar del extranjero. Pero con todo, el deseo del cubano sigue siendo más fuerte que la propia realidad: “Obama cambiará de opinión en el último momento”; “Los abogados harán presión”; “Cruzaremos la frontera con la esperanza que no nos deporten y el amigo americano se apiade de nosotros”; “Trump lo va a cambiar todo porque quiere cambiar todo lo que hizo Obama”; “México no permitirá que miles de cubanos campen por su país, indocumentados, sino que negociará de águila a águila”.

Las noticias se filtraban bajo el paraguas de la desgracia. Y así, esa desesperación familiar se alza como uno de los temas, tal vez el gran tema junto la migración y las deudas, de las familias cubanas que no viven fuera de Cuba.

Calzándose los pies secos y mojados.

No es infrecuente encontrar un familiar que conoce alguien que se ha ido a hacer “la América”, como diríamos: la única que en el campo de los sueños del cubano está a la altura de sus deseos: deseos, tal vez, inconscientes y reprimidos por un padre demasiado duro con sus hijos, de quienes los complejos les devoran por dentro. Este “Dorado” es en el horizonte de las expectativas un punto lejano e inalcanzable pero destacable y comprensible, del que se puede hablar y planear; la meta final, que no es otra cosa que un hito del camino, ya que éste prosigue después de la meta; de la misma manera que el cubano necesita respirar y dormir tras una larga jornada avanzando por la selva americana, remando en patera o cruzando salas de inmigración, o interrogatorio, habitaciones de hoteles o despachos de abogados.

(c) Ferran Escrig, 2017

El 12 de enero, a las 17:00, la ley de ajuste cubano fue enmendada con un decreto presidencial y el compromiso entre el lagarto verde con el águila. Dicha ley, aprobada durante el periodo especial, tuvo el poderoso efecto de un imán para las voluntades férreas: cualquier ciudadano cubano que tocase territorio americano podía acogerse a dicha ley para adquirir residencia y el derecho a las ayudas. La medida, destinada a doblegar el comunismo tocado de muerte tas el derrumbe de la URSS, cumplió su función desde el campo americano: permitió que el necesitado cruzara el muro, bajo su cuenta y riesgo, claro; un muro, el muro de Cuba, el mar Caribe, las aduanas y su burocracia, que no iba a ser menos muro que el de Berlín, o el de Palestina, o el del mismo Trump en México, pero que la política exterior americana consiguió romper.

Los cubanos fueron desapareciendo poco a poco de la isla, y ésta fue quedándose sin su “Primavera”, y a su vez, sin el capital humano que se cotiza mejor en el extranjero, algo que los Castro han entendido, demasiado bien. Sin embargo, para los pies secos o los pies mojados, el riesgo era la oportunidad de cumplir su sueño; sueño deformado, incluso mito, sobretodo, cuando el deseo quiere vencer la realidad con la idea ingenua de que los americanos aman los cubanos inmigrantes porque estos vienen de odiar la dictadura.

El filo de este decreto ha cortado los amarres del siglo XX. De repente, el cubano inmigrante despierta del mito: los americanos no nos quieren. Obama, el amigo yanqui, es un traidor (ni Pánfilo lo sospechaba). América no es ya el mismo sueño, o en todo caso, seguirá siendo el sueño de una administración soñado por una isla que chocará con la realidad de la próxima administración. Los cubanos que brindaron con champán la muerte del dictador y su putrefacción en el infierno, ahora aplauden el final de una era que les dio lo que tenían: unos padres que pudieron emigrar y adquirir la residencia para darles bienestar.

Al igual que con las “Latinas por Trump”, el americanismo lo puede todo para las minorías, incluso, movilizar sus miembros asentados contra su intrahistoria, como ese cubano-americano que cree que todo le viene dado, o aquel que olvida las razones de la historia. Incluso, para el imigrante ilegal, quien aún no se acostumbra a una América que le hizo soñar lo que ya no es sueño y ha dejado de existir. Hoy, el pies mojados —o secos— que cruza la frontera americana, sin visado, cruzará al siglo XXI: no tiene más privilegios que cualquier otro imigrante, y mientras evalua la jugada de la historia, y, probablemente, renuncia al sueño americano, los brillos de un nuevo Dorado empiezan a aurear sobre su frente: los destellos de un crucero de Norwegian Cruise Line, arribando.

Llega a Cuba primer crucero de Norwegian. La empresa con base en Florida espera que el presidente Donald Trump no altere las relaciones comerciales con la isla

Fuente: El Nuevo Herald, 2017

Share This:

La aznaridad

La Aznaridad. Manuel Vázquez Montalbán.

La aznaridad. Manuel Vázquez Montalbán. Mondadori. 2003

Leer la obra póstuma de M.V. Montalbán trece años después de su publicación es un ejercicio de arqueología política. Sus 372 páginas conmemoran –o mejor dicho, anticonmemoran–, como una lápida erigida en tiempos imperiales, el final del “aznarato”, es decir, de la legislatura VII antes de las elecciones del 2004. En aquel tiempo, el gobierno de derecha gastaba retórica imperialista mientras batallaba al PNV en el País Vasco y a ETA por todo el territorio, y se sumaba a la guerra contra el “Terror” islamista tras la ocupación de Irak. Fueron los años del “Prestige”, del “Yak-42”, del “No a la guerra”, y del islote del “Perejil”; los años de pasar de hablar catalán en la intimidad a tener mayoría absoluta.

El libro fue publicado cuatro meses antes de las elecciones del 2004, y por lo tanto, antes del  11-M. Relata una fe de vida del apogeo aznariano, lo que, según el autor, fue un ridículo internacional y un fracaso de gestión. Aznar, quien había prometido no volverse a presentar, y habiendo elegido ya a Mariano Rajoy como su sucesor, sería víctima de su propia política internacional. También, por entonces, nadie sospechaba que el PSOE, a la deriva tras intentar renovarse sin demasiado éxito, ganaría las elecciones a través del 11-M. Montalbán no llegó a saber qué sucedería ni tenía motivos para sospecharlo, aunque sus opiniones ya indicaban la importancia de las consecuencias en política internacional del “Trío de las Azores”.

Trío de las Azores

Trío de las Azores. Blair, Bush y Aznar.

En este sentido, el autor relata las tácticas políticas y enumera las consecuencias de la aventura personal de Aznar (de Dios hacia el Imperio) para la imagen de una España aliada con los EE.UU. en su campaña contra Irak, y de rebote, a modo de advertencia, contra Irán (e indirectamente China). Dibuja el emperador Bush como una especie de modelo para Aznar (por el Imperio hacia Bush), representación no exenta de meteduras de pata y ridículos castizos (como la toma del islote de Perejil a Marruecos, aliado americano) que reflejan el personalismo del expresidente. Ni Bush ni Aznar llegaron a Dios, ni tampoco encontraron armas de destrucción masiva. Pero el 11-M no tardaría en poner al expresidente en su lugar.

…no encontró armas de destrucción masiva y regaló al terrorismo islámico la coartada del terrorismo del Eje Atlántico. P. 341

Leer al Montalbán es ver reflejada una media sonrisa y escuchar su lengua ácida y mordaz, engarzando léxico religioso, político, humorístico y filosófico-festivo, digamos, aplicado al panorama nacional, lo que parece restarle imparcialidad a sus opiniones. Sin embargo, hay análisis de táctica política. Montalbán no pretende pasar por moderado ni socialista. Por un lado, los dardos van contra el presidente J.M. Aznar y su entorno, dardos bien envenenados y bien dirigidos, que hacen del grueso del libro un libelo contra el nacionalcatolicismo y el imperialismo del Aznar y su entorno, meras marionetas de los mercados y de los EE.UU; dardos contra su afición por los círculos de poetas afines y a su poema de cabecera, If, de Kipling, (que introduce el libro en la traducción de Luís Cremades), o contra su sistema de señales: una parodia exagerada de si mismo.

Estoy de acuerdo que la risa de Aznar es chapliniana, pero no de Charles, sino de Geraldine Chaplin, más triste y ensimismada.

El otro blanco, el PSOE, es atacado con artillería pesada, descargando contra la crisis de la socialdemocracia en su propia y denigrante contrariedad: desde el felipismo, pasando por el borrellismo, el alumniismo, y como no, el papel de Javier Solana en la OTAN durante las guerras Yugoslavas, Montalbán nos recuerda el cinismo imperante de la socialdemocracia española y europea; en España, despliega el diorama de la contradicción de un partido inaugurado por Felipe González, de rabiosa actualidad, para quien también hay algunos disparos.

Felipe González ya no funciona ahora a toque de pito de sondeo de opinión. Va por libre. P. 134

…González en el fondo compartía el gesto de autoridad del gobierno, porque como todos los políticos con voluntad de poder real, creía en la autonomía hegemónica del poder ejecutivo y en el largo brazo de ese poder más allá del ángulo de visión de la ciudadanía y de las injerencias restrictivas de los otros poderes. P. 24

En el plano territorial, Montalbán retrata el papel del PNV y de CIU, principalmente, siguiendo la lógica de la gobernanza que existía entonces, y que no era otra que la del pacto por “correlación de fuerzas”, algo que hoy en día suena a canción lejana del bipartidismo.

Vázquez no es muy dado a la moralina clásica ni a tomar partido entusiásticamente, pero no por ello deja de dar su crítica al capitalismo, como muchos otros sociólogos, sin dejar de aportar reflexiones, ya sea mediante el lenguaje irónico, ya sea mediante una idea incómoda. Este antiguo militante comunista quiere convencernos con el humor; este crítico con la crisis de la izquierda, novelista, poeta, “culer”, periodista, y ensayista, quizá tenga algo nuevo que decir a los jóvenes de hoy, pero para los mayores, lo mejor de su obra póstuma es su juego de piernas que hace botar el balón entre lo serio y lo grotesco.

Manuel Vázquez Montalbán

Manuel Vázquez Montalbán

Sin embargo, su voz pertenece hoy a otro orden de cosas: las de su época, desde luego, cuyo ecosistema político y socioeconómico ha dejado de existir hoy. Montalbán nos habla del bipartidismo, del posfranquismo entrando en la goblalización, sin apenas prever un futuro imprevisible entonces: una España sin ETA, sin bipartidismo, con un PP rampante y un PSOE desintegrándose; sin la gobernanza del pujolismo de CIU ni la irrupción de la izquierda crítica de Podemos y sus “mareas”, fenómeno nacido de la crisis global y, por supuesto, un soberanismo rampante reflejo de esa España inacabada en la transición. La España del 2003 era todavía un país como el de los 1990, espejado en sus fantasmas.

España deberá ser un compromiso entre gentes, pero me parece hoy insalvable una idea de España fundamentada en la metafísica o en la identificación marxista: clase obrera unitaria igual a Estado Unitario y mercado nacional igual a Estado nacional. P. 102

Sin dejar de lado la “frontera de fondo”:

Que los nacionalistas se sientan tranquilos cuanto antes, para que se supere esta ya agotador comistrajo y podamos volver a pensar en un mundo solidario por encima de la frontera de fondo. Lo que separa la riqueza de la pobreza. P. 120

Políticos

Fuente Moncloa.

Fuente Moncloa.

Montalbán no se olvida de caricaturizar los políticos del aznarato a los que dedica un capitulo entero en “caballeros y caballeras de la mesa redonda.” De seguir vivo hoy, es más que probable que nos hubiera regalado otro libro dedicado al actual presidente en funciones, M. Rajoy, y a su carácter gallego.

Gatuno es el señor Rajoy, pero evoca sobre todo al gato astuto de movimientos silenciosos que no tiene un miau malo para nadie. P. 351

En el star system de la política, Aznar (y hoy Rajoy) sería un ejemplo de una de las tesis más sarcásticas del libro, a saber: que las caricaturas acaban suplantando a sus políticos, hasta el punto de que éstos las imitan. Las salidas gallegas y tautológicas de Rajoy son lo que fueron, durante la aznaridad, los “cero patatero”, las “risas tontas”, y la gestualidad de los tiempos del Guiñol del C+ y del CQC de T5; si acaso, hoy, añadiríamos el programa satírico Polonia, en Cataluña, válido para todos los “expresidents”, ya que:

…en la España posfranquista los políticos o enloquecen o mejoran gracias a sus caricaturizadores. P. 209

…las caricaturas políticas en España han conseguido que los caricaturizados acaben por asumir la imagen distorsionada y actúen como si fueran su propia entidad. P. 67

Esta risa tonta forma parte del síndrome de la Moncloa, porque Felipe González se echaba a reír cuando le estallaban los escándalos.p24

Globalización y otras citas sobre la aznaridad.

Montalbán carga la tinta contra la globalización y la cultura del simulacro que desarrollan los medios, así como los problemas más de fondo de la sociedad occidental y el reto de la izquierda del nuevo siglo: la reformulación de un sujeto histórico crítico.

Con la lucha de clases ocurre lo mismo que con la Historia, la burguesía y la novela. Periódicamente aparecen necrológicas que anuncian su muerte, pero luego se comprueba que la historia, la burguesía, la novela y la lucha de clases son cadáveres que gozan de excelente salud. P. 281

De la crisis de representatividad de las democracias convencionales, consecuencia del poder fáctico determinante de la macroeconomía servida por políticos a medida, se derivarán insumisiones de la sociedad civil crítica, siempre y cuando haya circulación de ideas y saberes críticos. De ahí la importancia de copar las estructuras de poder de los medios de comunicación, para que con la teoría liberal de la libertad de iniciativa, los medios no tengan otra iniciativa que la de sus propietarios. P. 206

La única idea común que tiene el plural pastiche ideológico de la derecha del siglo XXI es la de privatizar, privatizar, privatizar, y no procede estrictamente de la ideología política sino de la economicista, la madre de todas las ideologías exhibidas en las grandes superficies comerciales del espíritu. P. 193

Normalmente la razón de Estado es una máscara de la razón de los grupos y sectores sociales que controlan el Estado… P. 176

En las provincias del orden global, se llamen España o Chile, la única soberanía que nos queda es proteger a nuestros matarifes. No somos soberanos ni en economía, ni en política, ni en estrategia militar, pero en represión sí. Ese es el cometido reservado al Estado de provincias: mantener el orden en la periferia. P. 177

…cuando los socialistas están en la oposición larvada siempre parecen de izquierdas. P. 53

Europa

Europa es una entidad improbable asediada por toda clase de invasiones de los otros, para empezar, los inmigrantes que le llegan desde los pueblos inmersos en el rencor contra la estrategia de la globalización. Y mientras Europa defiende sus fronteras interiores y exteriores de los asaltos migratorios, cuando mira hacia el cielo lo ve ocupado por los misiles inteligentes norteamericanos al servicio de la Teología de la Seguridad. P. 301

La virtud teologal más obvia es la que demanda el freno de la inmigración. El extranjero es el peligro exterior de pronto instalado como peligro interior y buena parte de las capas populares de Europa comparten esta inquietud, mejor o peor contrarrestada por una racionalidad política en horas bajas. Lo que Le Pen pedía demagógicamente y Berlusconi desde su bien utilizada adolescencia política, los demás lo asumirán como un mal menor europeísta y democrático: cerrar las fronteras ante la invasión de los bárbaros y aplicar la teología de la seguridad sobre los bárbaros ya instalados en casa. P. 304

El ala izquierda socialdemócrata es la reserva espiritual de un ecosistema perfectamente preparado para la esquizofrenia entre el pragmatismo y la utopía, entre el poder y su sombra. P. 46

…haya o no haya democracia, el poder se funda sobre un doble lenguaje, la doble moral y la doble contabilidad. P. 44

España

…En cambio todavía muchos políticos de países de medio pelo utilizan la argucia de viajar a otros países y desde allí promocionarse demostrando que son capaces de aparecer en las fotografías junto a gentes importantes y de paso hacer declaraciones, casi siempre clarividentes, sobre los problemas del mundo y del propio país. España salió del largo túnel franquista con complejo de nada espléndido aislamiento u los políticos democráticos siempre se han interesado por demostrar que se movían a sus anchas por el extranjero. p. 199

A medida que bajan las cifras del paro, suben las de la muerte entre trabajadores fast food, trabajadores engullidos como comida rápida, a bajo costo, a los que no se les pide la experiencia necesaria para sobrevivir en condiciones laborales de alto riesgo.  P. 147

Los que cuestionamos el nacionalismo como razón suprema de la voluntad política y en ese sentido no asumimos los integrismos nacionalistas, ni el español ni el serbio, a veces parecemos atraídos y agradecidos por la ascensión de los nacionalismos vascos y catalán. No se trata del síndrome de Estocolmo, sino de la ultimación racional de una crisis de la cohabitación española. Cuanto antes consigan el derecho a la autodeterminación en Cataluña y el País Vasco, antes podremos afrontar el rediseño de esa cohabitación ya sin el menor complejo de culpa de nacionalismo español dominante. P. 103.

…cuando en buena parte de las Españas oyen hablar en catalán, gallego o euskera les suena a frotamiento de hojas de tijera podadera empeñada en la castración del pene lingüístico de la patria, una unidad idiomática absolutista y totalitaria que en la práctica jamás existió y que sólo la dictadura franquista estuvo a punto de conseguir. Desde la prepotencia o desde la ignorancia condicionada por la perversidad de los libros de Historia que nos han hecho tal como somos, el hispanohablante sectario tiende a pensar que el gallego, el catalán y el euskera son inventos de la frágil democracia y más concretamente de líderes nacionalistas separatistas empeñados en acumular hechos diferenciales y separadores cueste lo que cueste. P. 31

Los augures del CIS van marcando la ruta de la verdad o de la mentira según marque victoria o derrota electoral. La verdad es ganar la mentira es perder… P. 130

Las elecciones vuelven metafísicos a los políticos que recuperan transitoriamente esencias, principios, identidades. P. 121

El PP

…Si se acaba la reivindicación identificativa se acaba el nacionalismo. Esta tendencia ideológica se basa en la defensa de una identidad frente a necesarios enemigos interiores o  frente a necesarios enemigos interiores o exteriores, y para los nacionalismos aplazados en España el enemigo siempre, siempre ha sido el centralismo españolista nacionalcatólico que ahora encarna sobre todo el PP. P. 95

El PP ha descubierto que defender la vertebración de España vende, sin necesidad siquiera de remodelar esa vertebración según la lógica federal derivada del Estado de las autonomías como ensayo general. P. 92

¿Hasta que punto la estrategia del PP moviliza a su favor a los jubilados, pero la de la izquierda real no atrae a un nuevo sujeto histórico crítico plural, incomprensible para los cánones de la izquierda establecida? P. 68

El sentido de Estado del PP es el de la derecha española que siempre ha pregonado preferir una España roja antes que rota, aunque a la hora de la verdad haya hecho toda clase de barbaridades para que no fuera ni roja ni rota. En cambio, el sentido de Estado del PSOE proviene de la original, arqueológica cultura socialista: una clase obrera un Estado. A la sombra de esta regla, más que al papel de la clase obrera real en los designios estratégicos del PSOE, cabe atribuir su empecinado sentir en el País Vasco a un cálculo electoral que ha contado hasta con los dedos de las manos cuántos votos quita o aporta hacer españolismo. P. 58

Catalunya

Cataluña, esa abstracción que el pujolismo ha convertido en un aplec interclasista consensuado sobre todo con el empresariado de puente aéreo de altos vuelos. P.71

El sueño del nacionalismo catalán interpretado por Pujol es que algún día España sea un mero vecino geográfico y Cataluña se entienda, factualmente, directamente con Europa. P.39

En cierto sentido la hora de la verdad en la relación España-País Vasco-Cataluña, está aplazada desde la crisis de Estado de 1898 contando con los cuarenta años enmascaradores, militarizados y perdidos bajo Franco. P. 119

Y por si faltara algo el president Pujol dijo que España no es una nación. Que Cataluña sí, pero España no. ¿Y eso es malo? Tal vez, por fin, España haya dejado de ser una nación y trate de convertirse en algo muchísimo más sensato y menos peligroso: una unidad pactada de gentes demasiado implicadas entre sí como para inventarse otro imaginario. P. 117

El rearme frente al castellano o español me parece necesario no ya porque todavía hoy la correlación de fuerzas objetiva se inclina por el idioma del Estado, sino porque sigue sin clarificarse la condición de cohabitación entre el catalán y el español en Cataluña preferentemente, pero también en la totalidad de España. Una mera actitud a la defensiva del idioma pequeño frente al idioma gigante ayuda a perpetuar una filosofía del desquite que puede hacer más daño que bien a la cohabitación. Obsérvese que utilizo cohabitación lingüística y no bilingüismo, desde la perspectiva de que el bilingüismo o el trilingüismo es una situación social y la cohabitación es a la vez situación y disposición cultural. Al tiempo que el catalán se defiende reafirmándose como lengua hegemónica, el sujeto histórico que guía esa operación debería abordar sin prejuicios ni segundas intenciones las reglas de cohabitación con la lengua española que no se resuelven mediante reglamentaciones de pupitres y codazos escolares o de padres de escolares. O se crea una atmósfera de cohabitación que, junto a la afirmación de naturalidad hegemónica del catalán, no ejerza una no siempre soterrada operación de atrofia, incruenta pero progresiva del castellano en Cataluña, o la crispación a este respecto aparecerá y desaparecerá como un Guadiana con las compuertas trucadas por las correlaciones de fuerzas políticas. La última trifulca debería servirnos de experiencia. Los denunciadores del genocidio catalán contra el castellano eran utilizados por los interesados para que fracasara el pacto PSOE-Convergencia, y la vida de las lenguas está por encima de las conjuntas superestructurales de la política. P. 105

Nacionalfutbolismo

La difusión audiovisual permite que el fútbol sea un gran negocio y conserve el carácter de religión laica de diseño hegemónica en Europa y América Latina, pero se trata de una militancia conscientemente irracional explícitamente higienista, terapéutica, sin fe ni esperanza, consideradas como virtudes no teologales. P. 159

Las antítesis no se crean así como así y la Dialéctica entre el Barcelona y el Real Madrid se remonta a los tiempos del conde-duque de Olivares. P. 157

Es sabido que el Barcelona Futbol Club ha asumido desde los años veinte la condición simbólica de ejército desarmado de Cataluña y que el Real Madrid fue un tercio de Flandes más en manos de la propaganda franquista. P. 31

Sobre la aznaridad

El punto fuerte del libro es la ironía. La verdad es que tampoco le faltan motivos al autor para criticar la gestión del PP a lo largo de ocho años, pero no hay balanza sin fiel: Montalbán no le interesa hacer ensayo objetivo de la gestión del PP sino recopilar el “libro de agravios” de lo que considera un gobierno personalista que hizo retroceder el país en términos democráticos. “La España va bien” de Aznar, sólo existió como máscara del posfranquismo. En este sentido, casi podría decirse que el libro es una obra antipolítica. Quizá aluda a demasiadas maniobras políticas, y por ello no sea fácil navegar por algunos capítulos, pero no se deja de plantear los problemas estructurales de un proyecto inacabado de país. Puede que la voluntad de memoria, para que no caiga en “la fosa común de la historia”, provoque cierta sensación de fatiga por acumulación de datos. Para solventarlo, empero, existe un índice analítico para saltar directamente al nombre, sigla o lugar en cuestión, sin tener que cruzar pasajes ingratos para los andares ligeros.

Share This:

TTIP

 

Negras tormentas agitan las bolsas,
cifras oscuras nos impiden ver,
aunque nos espere la quiebra y la muerte
contra los impuestos nos llama el deber.

El bien más preciado es la propiedad
hay que cotizarla con fe y valor.
Alza la bandera neoliberaria
que del libre mercado nos lleva en pos.
Alza la bandera neoliberaria
que del libre mercado nos lleva en pos.

¡En pie financiero, a la privada!
¡Hay que derrocar a la protección!
¡A por el tratado! ¡A por el tratado!
por el triunfo de la Globalización!
¡A por el tratado! ¡A por el tratado!
por el triunfo de la Globalización!

 

Líderes europeos a favor del tratado de libre comercio, se solidarizan con los anarcocapitalistas.

Líderes europeos a favor del tratado de libre comercio, se solidarizan con los anarcocapitalistas.

Share This:

Salario, precio y ganancia

Salario, precio y ganancia. K.Marx.

Salario, precio y ganancia. K.Marx.

En este “país de porteras”, como algún periodista ha dicho, ser portero tiene ciertas ventajas. El chisme es como el cigarrillo en la cárcel. “Oye, que me he enterado que… Ah sí, qué cabrón… ya decía yo que este no era trigo limpio… ¿Pues sabes de qué me he enterado?” Y así se pueden pasar horas hasta la libertad, montando el guión de una película que nunca se va a rodar.

A veces entran clientes que te dan la mano con un billete plegado en la palma. Este es un gesto muy de película, sobretodo, de película de Almodóvar, pues el cliente, normalmente un caribeño atlético y guapo, va acompañado de un hombre maduro y extranjero. Esos días, el equipo de guionistas tiene trabajo extra.

En estos guiones cabe de todo. El último, tiene que ver con una noticia sobre los salarios de las camareras de piso que salió hace unas semanas.

Un día se presenta en recepción un chico dominicano. Mientras espera a la gobernanta intercambiamos saludos. “Vengo a por la oferta. He sido valet y limpiador, y ahora estoy buscando de camarero de piso.” El hombre es joven pero no está nervioso, tiene la mirada tranquila y el gesto decidido. Aparece la gobernanta y bajan al despacho. “Que tengas suerte.”

El chico sale a los diez minutos. El rostro fruncido. “¿Pero qué se han creído? ¿Dos euros por habitación? Pero con eso no llego ni a ochocientos al mes.”

Las chicas camareras de piso cobran 2,40 por habitación. Suelen tardar 45 minutos, media hora si se dan prisa, con lo que el sueldo es de 3,6 € a 4,8 € la hora.

“Qué esclavistas.” Además, están escamoteando esos 40 céntimos que ya cobran las camareras antiguas. Uno tiende a cabrearse, pero luego pienso que ese salario es el mío y que este inmigrante se ha indignado por ese salario, cuando yo he aceptado el trabajo. Nos saludamos y el chico se va.

Ese día y el siguiente fueron viniendo más candidatos. El 11 de septiembre, mientras las calles se llenaban de cuatribarradas y estrellas, los pasillos inferiores del hotel se plagaban con una nueva brigada de camareros para el “briefing”, quienes trabajando en festivo no cobrarán más de 2€ la habitación. Todos eran inmigrantes.

Este es el reflejo de la noticia a la que me refería. Esta imagen del pasillo, lleno de hombres a la espera, vestidos de negro y haciendo bromas entre ellos, es lo que está produciendo la NEP española, el NWO merkeliano, la gran recuperación de la economía, el despegue del turismo, “eshpañooleeeesss”, etc… Una “puta mierda” de salario que aceptarás porque tienes el marido o la esposa en paro, y dos niños que van a la escuela, o debes mandar dinero para mejorar la calidad de vida de los tuyos. Pero esto no es lo más humillante.

Lo humillante es cuando conoces los casos particulares, cuando, por una equivocación a la hora de lavar una camisa Ralph Lauren, el hotel le dice al cliente que lo paga él, y en cambio, la sirvienta es extorsionada por la gobernanta para que le pague 100 euros de su salario, es decir una camisa Ralph Lauren equivale a esa mujer la limpieza de 50 habitaciones, y luego verla en silencio, apagada, sin decir ni mus porque no tiene elección.

Pero esto no acaba aquí. Desde la reforma del estatuto de los trabajadores, gracias al R78, cocos y ugetes, los convenios están vinculados a la productividad, pero se olvidan de que ésta también está vinculada a la reducción de costes. Peor aún, cuando se externalizan servicios contratando auxiliares el convenio no es el propio del sector, sino de otro hecho a medida de la empresa, o uno sectorial que reduce más los costes, y así la empresa se aprovecha de la NEP. La guinda es que quien controla la empresa de servicios auxiliares es amigo, familiar, o el mismo propietario de la empresa que los contrata. Y esto no sólo es en hostelería, por las noticias que me llegan, sino que está pasando en todas las empresas. Jugada redonda.

“Así es, así, es. Esto es lo que hay.” me dice una limpiadora. “Yo con mi sueldo de mil euros ya me conformo” “Sí, pero tú tienes un convenio antiguo. Si entrases ahora a trabajar te contratarían de una empresa externalizada.”

El día pasa. Un japonés me pregunta donde está la meridiana. Viste el uniforme del barça, camiseta de Messi y lleva una estelada. Me dice que le encanta Barcelona y que le gusta todo lo que hacemos aquí. Se va y el día pasa. Hoy tampoco han llovido demasiadas propinas; de hecho, todo el hotel confirma que este año ha sido pobre en propinas y que han tenido que llenar bajando precios. El tipo de turismo ha cambiado. Y entonces pienso en este turista que ha venido a pasárselo bien el día festivo, y me lo imagino como un niño inocente al que, además, no sé si tengo que darle las gracias.

Share This:

ZYGMUNT BAUMAN: Cómo decirlo mejor

Vida líquida. Paidós. Estado y Sociedad. Barcelona, 2006.

 

Mientras el 15-M estallaba de indignación en la postespaña de la crisis, el polaco octogenario, príncipe de Asturias el 2011, encendía su pipa e indicaba la necesidad del pensamiento en la acción social; la expresión social, emocional, resulta fugaz e inútil en una sociedad incierta y cambiante sujeta a las modas, como el río de Heráclito. A Wall Street le da igual que los indignados ocupen plazas, aclaraba en 2012, respecto a los movimientos globales antisistema.

ZB habla de lo que ya sabemos, o al menos intuimos que sabemos; también tiene la particularidad de estructurarlo mediante opuestos, hegelianamente, entre claroscuros que destacan el volumen de los temas globales; tampoco puede despreciarse el gusto por la metáfora de la conciencia global, individual o colectiva: la liquidez.

El individuo del siglo XXI, el que vive en la sociedad de consumo global donde la frecuencia y rapidez de “todo”, vive “asediado” por unas relaciones cambiantes e imprevisibles: líquidas; hasta el punto se ha cambiado la idea de individuo: antes, el individuo, circunscrito a un estado-nación, a un entorno sólido, elegía y asumía las consecuencias de sus actos en su marco; pero hoy, el individuo híbrido, orienta la acción fuera del territorio nacional.

El individuo híbrido, Citoyen Depardieu: aquél que no desea identificarse con ningún grupo o valor nacional, sólido, para adaptarse y aprovechar la incertidumbre: el hombre global, visto por el resto como un miembro de la aristocracia global, una élite que no se ubica fijamente en un estado ni una economía, sino que se hibrida con el entorno internacional.

Gerard Depardieu with his Russian passport. Telegraph.co.uk

Las interacciones que han acelerado el advenimiento de este superhombre líquido se hayan en la globalización económica y cultural. Por un lado, el consumismo ha dado lugar a la carrera por la exclusividad, es decir, por la individualidad; de forma que el consumidor global, aquél que dispone de medios para poder elegir, se identifica con el hombre libre, legitimado por una publicidad que refuerza la idea de que libertad y consumo son lo que definen al individuo libre. La libertad de facto, ejercida por el individuo, es la libertad de compra.

Por otro lado, la multiculturalidad, o pérdida de jerarquía sobre los valores culturales tradicionales del estado-nación, es lo que caracteriza la identidad social del hombre híbrido, aquél que puede elegir la idea, el valor o la actitud, pudiendo siempre cambiar de opinión, en lo que podría llamarse un estado de perpetuo cambio y movimiento.

¿Dónde queda el resto? la reciente proletarización de la clase media junto con el aburguesamiento del proletariado de las décadas anteriores, polarizan la estructura global, y refuerzan la identificación entre el confort y la capacidad de compra con el privilegio de la libertad y la individualidad de facto; quienes no disponen de medios, aquellos individuos que son libres de iure, pero no lo son de facto, son los impedidos en la sociedad líquida: la infraclase global, lumpenproletariat global: libres pero sin medios para ejercer la libertad de consumo global.

Establecida la tendencia a la polarización de clases, ZB entrevé que ambas giran alrededor de dos conductas principales:

  1. la búsqueda de libertad
  2. la búsqueda de seguridad

La conducta se concreta por el grado de la confianza con el entorno, resultado de una relación de grado entre la sensación de seguridad y la capacidad de elegir. Por su lado, el hombre híbrido “puro” confiaría en la máxima libertad: el constante movimiento, la compraventa continua, el cambio de residencia, etc. (lo que le hace sentir seguro es la libertad de usar sus recursos para poder adecuarse al entorno cambiante e imprevisible). Por otro, la infraclase, —el hombre sólido, más bien fijado, digo—, el recién llegado al sistema, el desposeído, desea antes la seguridad que un estado pueda proporcionarle frente a los desafíos globales, que una libertad sin medios. Dos actitudes opuestas que reflejan las diferencias de relación con el entorno global económico y cultural.

CONSUMISMO

El consumismo necesita como condición la producción creciente de oferta, que estimula a la demanda mediante el marketing. Evolutivamente, el consumismo de hoy es lo contrario a la sociedad de producción industrial de ayer. Para asegurar más oferta los productos deben consumirse rápidamente y deben tener fecha de caducidad —obsolescencia—, y devaluarse con nuevos sucedáneos: mejorándolos —o prometiendo una mayor mejora—; o generando nuevas adicciones y necesidades ficticias. El mundo del marketing hoy queda legitimado por la propia sociedad que desea consumir, permitiéndole a éste que sea marketing hipócrita, una persuasión falsa pero deseada. En consecuencia, los valores de la sociedad líquida de hoy son los del síndrome consumista: fugacidad, novedad, rapidez de consumo y reposición, exceso y desperdicio, frente a los de la anterior sociedad sólida (durabilidad, permanencia, etc.).

Ante la inseguridad económica y emocional de una sociedad más precaria e imprevisible, el mercado ofrece el consumo como un placebo. El consumismo interpela al individuo sobre su bienestar y sobretodo por su cuerpo físico, ofreciéndole productos y servicios. Lo propio de esta oferta es la contradicción en la que incurren: por un lado, se defiende la libertad de consumo mientras que por el otro, se incita a autorreprimirse para alcanzar una mayor seguridad. Esta contradicción se ve claramente en varios fenómenos como en el fenómeno grasa —coma lo que quiera y haga dieta—, o el rechazo de la infancia —tenga hijos y asuma los costes de su consumo—, que inundan las ofertas, opiniones, y medios de comunicación, respaldadas por las industrias del fitness o al marketing infantil.

El consumismo y los medios han cambiado los estereotipos, dando lugar a la aparición de la celebridad de la sociedad de consumo. Este rol viene a substituir al del patriota —digamos, al prohombre meritocrático— de la sociedad liberal; y que a su vez había substituído al mártir de la sociedad teológica. Cada substitución responde a las relaciones sociopolíticcas de su era: el mártir se sacrificaba sin proporcionar un beneficio al estado —lo hacía por fe, digamos, ad maiorem gloriam—; el patriota glorificado del estado-nación pagaba con su sacrificio el beneficio de la sociedad nacional. Hoy, la celebridad, el individuo famoso de la sociedad líquida, a diferencia de los anteriores es fugaz, pasajero e imaginado, sin compromisos vinculantes y sin exigencia de sacrificio; el culto a la celebridad es sin compromiso y de decisión individual.

Martir, Héroe, Celebridad

Mártir, Héroe, Celebridad

Las relaciones interpersonales cada vez más tienen lugar en las ciudades, convirtiéndose esta en los marcos con mayor relevancia para la sociedad líquida. Por un lado, el progreso y la tecnología, los agentes del cambio de la sociedad rural tradicional a la sociedad industrial moderna, han dado lugar a un éxodo rural mundial a las ciudades. Sin embargo, el Progreso —uno de los dioses de la modernidad, como diría S.Ferlosio— también es la razón última de que este crecimiento de las ciudades conlleve un aumento del miedo y de la búsqueda de seguridad. La urbanización tensa el uso del espacio en las ciudades; los agentes urbanísticos responden a la tensión con la diversidad, defendida por el suelo público, o la diferencia, el uso del suelo privado. Hoy se observa como aumenta el polo de la seguridad privada en las progresivas privatizaciones de suelo y servicios públicos, lo que da lugar a la arquitectura del miedo, que responde a la búsqueda de la diferencia global —rejas, bloques impersonales, camuflados, cámaras, parques cerrados, etc.—. El reto de la sostenibilidad integral de hoy en día pasa por evitar que el espacio público quede aislado e inútil como catalizador de la interacción social.

También ha cambiado la forma de gestionar el pensamiento y la conducta entendida como cultura. Los dos principales agentes culturales, el creador y el gestor, si bien siguen en tensión de oposición y dependencia, han pasado a un entorno social donde el producto cultural ha adoptado las normas del consumismo; éste refuerza la cultura como mercancía, más bien que como expresión de la belleza (siguiendo a Hanna Ardent) con voluntad de permanencia y trascendencia, lo que ha provocado un cambio en la gestión de la cultura: los gestores, públicos o privados, han incorporado los criterios del mercado ajenos a la gestión tradicional, como por ejemplo, el valor de venta, o la notoriedad de una celebridad, o un galerista. La marca, la fama y las ventas han cambiado la gestión, y en consecuencia, la creación. Ambos, pese a su antagonismo, prevén que la cultura de hoy es efímera, y que debe caducar para dar lugar a nuevas formas culturales y así cubrir más demanda —los best sellers, las modas, etc.—. El síndrome consumista, es lo que definiría la cultura de hoy, una fugacidad líquida enfrentada a la eternidad sólida —los cánonesde la gestión moderna tradicional; en el terreno del arte contemporáneo es donde se ha podido observar con mayor alcance el efecto de dicho síndrome, que ha dado lugar a la descomposición del arte, o la acreación, la consciente búsqueda de la fugacidad, la falta de “aura”, o la vaciedad casi absoluta de contenidos.

Los efectos líquidos del mercado global también han influido en la gestión de la educación. El cambio ha sido bastante visible: se ha pasado de una educación programada durante los años de instrucción, cuyo objetivo era su aplicación a lo largo de toda la vida, a una educación en reprogramación y continuada, en la que los años de instrucción son indefinidos según sean las variaciones de la oferta del mercado. El mercado hoy pide renovación de perfiles y habilidades: exige cambio constante, títulos, nuevas habilidades para nuevos mercados. La respuesta ha sido la diversificación de la educación y una bajada de la calidad educativa, así como la asunción de cursillos complementarios y de formación continuada que intentan cubrir las demandas. Igualmente, el mercado exige más fuerza de trabajo y las ofertas de formación técnica especializada son cada vez más demandadas y caras. El paradigma educativo pasa de una sociedad donde el estado educa a sus ciudadanos, a otra donde el ciudadano debe aprender las habilidades que le pida el mercado. Algunas consecuencias son la subsidiariación de responsabilidades educativas en el empleado y sus medios —es culpa del empleado no estar formado para el mercado—, o la precarización de la clase obrera —forma de dominación— debido a la imprevisibilidad del mercado, dado que al no ser planificable, es más modelable: se domina a la clase obrera a través de la incertidumbre y la conformidad de las bajadas de salarios y reformas laborales; junto a esto, la libertad a la ignorancia, como capital político ha demostrado ser útil y rentable, sobretodo en las democracias populistas o autoritarias. La educación de hoy se enfrenta al reto de ser útil para el empoderamiento de la ciudadanía, y así rescatar el espacio público, o por lo contrario, servir al mercado.

ACTITUDES

Finalmente, la vida líquida comprende que la felicidad en una sociedad imperfecta, precaria, sin asideros y en progreso se adquiere manteniéndose en constante cambio y movimiento. El cambio deviene un fin en si mismo: se cambia para seguir cambiando, para mantenerse a flote; desprenderse de lo adquirido es vital para seguir adquiriendo. ¿Cual es entonces la tarea del crítico ante la sociedad? El intelectual crítico adopta la actitud del mensaje en una botella: escribe su crítica y lanza el mensaje para el que pueda interesarle; este mensaje crítico tiene dos líneas básicas de actuación:

  1. la crítica marxista contra el capitalismo vigente
  2. la perspectiva global: superación en extensión y cultura de la dialéctica Norte-Sur, Este-Oeste

El desarrollo de la sociedad líquida es imprevisible. Hoy se constata la tendencia a criticar a los reguladores que quieren limitar la globalización y defender las relaciones del antiguo régimen de los estado-nación; la pérdida fe en la política tradicional y en el proyecto de la ilustración (progreso=felicidad), así como la perdida de la metaesperanza (la esperanza de poder esperar algo). La respuesta, aunque difícil de concretar, debería implicar una renegociación a nivel global, no parches nacionales, que establezca relaciones interdependientes, que gane un espacio público genuinamente global, una conciencia y responsabilidades globales que incluya la protección de los costes sociales.

Sentimos, suponemos y sospechamos qué es lo qué hay que hacer. Pero no podemos conocer la forma ni la configuración que finalmente adoptará. De lo que sí podemos estar bastante seguros, no obstante, es de que esa forma no nos resultará familiar. Será diferente a lo que nos hemos acostumbrado.

 

Zygmunt Bauman

 (Esta reseña fue publicada originariamente por F.Frost en marzo de 2014.)

Share This:

Página 1 de 2

Creado con WordPress & Tema de Anders Norén