El imperio permanente

El imperio.

Recuperar uno de los libros más interesantes de Ryszard Kapuscinski hoy, en medio de trifulcas entre repúblicas exsoviéticas, proporciona una perspectiva histórica de la continuidad dialéctica rusa. Publicado en 1993, tras los viajes realizados entre 1989 y 1991, el libro de viajes, Imperium (El imperio, Anagrama, 1994), aunque ha perdido pigmento, sigue valiendo como retrato descolorido: se pueden reconocer paisajes, personajes y, sobre todo, actitudes políticas.

Cronista de la descolonización africana, Kapuscinski construye a base de recuerdos y diarios un tríptico de la Rusia de su momento: antes, durante y después de la caída de su imperio. La vastedad del territorio le lleva a recorrer y conocer las peculiaridades de un estado plurinacional, especialmente Asia Central, y con una larga tradición de opresión y centralización de los poderes regionales; de norte a sur y de este a oeste; del frío al calor extremos; de los mares a los pozos de petróleo; unos 60,000 kilómetros de viaje avalan la mayoría de sus reflexiones que en su mayoría permiten comprender la geopolítica entre estados y naciones, grandes y pequeños.

URSS, 1989

Como en los clásicos de la literatura de viajes, Kapuscinski es un observador de «fondo», es decir, profundiza en la descripción más allá de lo percibido. Reflexiona y expresa sus inquietudes, posando su mirada sobre el espectro humano: la política, la cultura, la historia y las relaciones sociales; y como en la mejor tradición, fijándose en las mirabilia que emergen de la tecnología, los personajes, o la cultura en los confines más inesperados o conocidos.

Cómo polaco nacido durante la partición de Polonia, de cuyos recuerdos da cuenta en el relato, su mirada se fija especialmente en los conflictos nacionales: las fronteras.

Esta sensibilidad por la cuestión de las fronteras, ese afán incansable de marcarlas, de ampliarlas o de defenderlas todo el tiempo, no sólo es propio del hombre, sino también de toda la naturaleza viva, de todo lo que se mueve en la tierra, en el agua y en el aire.

En 1958, durante un recorrido en transiberiano, K. se topa con la lógica animal del control de las fronteras nacionales; la muerte, el sacrificio, por defenderlas o cruzarlas, como hecho propio de la naturaleza animal y que en el hombre cobra la entidad de línea fronteriza, de límite entre el bien y el mal.

La frontera no es sino el estrés, incluso el miedo (mucho menos a menudo, la liberación). La noción de límite puede entrañar algo definitivo, la puerta puede cerrarse detrás de nosotros para siempre: esta es la frontera entre la vida y la muerte. Los dioses conocen estas inquietudes y por eso intentan ganarse partidarios entre los hombres, para lo cual le prometen que, como premio, podrán entrar en el reino de los cielos, que será, precisamente, infinito.

Durante su periplo por la Armenia de 1967, cuya antigüedad y existencia es mucho mayor que la de las naciones occidentales, dice respecto a las naciones sin estado:

Un pueblo desprovisto de Estado busca salvación en los símbolos. La preservación del símbolo cobra para él tanta importancia como la defensa de las fronteras. El culto al símbolo se convierte en el culto a la patria. Es un acto de patriotismo.

La reflexión explica, precisamente, cómo se sublima el instinto fronterizo de un país sin fronteras, y cómo, a pesar de los intentos de ser suprimidos por los imperios, persisten en transmitir su razón de ser cultural y política. Sobre los armenios en guerra, durante 1990, momento de gran tensión en el cual el autor se convierte en protagonista, una pincelada sobre la condición humana de los reprimidos muestra que:

Ese deseo de que nuestra voz llegue a alguna parte es una necesidad característica de las gentes apresadas, que se aferran, como a una tabla de salvación, a la fe en la justicia del mundo, que están convencidas de que ser oído equivale a ser comprendido y, por lo tanto, a demostrar lo justo de su causa y a ganarla.

De igual forma, en su paso por Azerbaiyán, Kapusczinski reflexiona sobre dos instintos socioculturales de los Estados: el instinto de expansión con el de profundidad, es decir, el instinto de dominación e importancia, por un lado, combinado con el autoreconocimiento en la historia y la cultura nacionales.

Los pueblos pequeños que aman la paz han de compensar su instinto expansivo con el sentido de profundidad; cualquier aventura expansionista de un país pequeño resultaría hoy (1967) en estrechamiento: …la sensación de la profundidad permite a los pueblos conservar su dignidad sin la necesidad de dar rienda suelta al instinto de amplitud.

Dicha reflexión explicaría, por ejemplo, el estrechamiento progresivo de Serbia durante las guerras de 1990, la actitud del Poder con la historia, o también, aclararía por qué Putin prefiere arriesgar la dignidad del pueblo ruso a cambio del expansionismo postsoviético.

Sobre Ucrania, en 1990, el autor advierte de las dos naciones dentro de una república que se independizará un año después mediante un referéndum apoyado masivamente. La Ucrania Oriental, fuertemente rusófila debido a la limpieza étnica de Stalin, frente a la vieja Galizia occidental, que conserva el espíritu nacional ucraniano. A vista de pájaro, 23 años después de la independencia de Ucrania, se comprende que la dialéctica imperial rusa no ha cesado, sino que se ha transformado, y que las diferencias culturales de ambas zonas han formado el substrato sobre el que se está dando la guerra actual.

¿Y qué decir sobre «la Tercera Roma»? Los capítulos dedicados a la cultura imperial rusa son impresionantes, entre los cuales destaca la construcción y destrucción del Templo de Cristo Salvador; reconstruida por Putin actualmente, dicho templo ejemplifica la proyección dialéctica del imperio ruso contemporáneo: la sacralización del zar que evoluciona al culto de la personalidad de Stalin y, tras la caída del comunismo, la restauración del nacionalismo ruso. Prolijos son los detalles y las anécdotas que jalonan todo el trayecto, y variados los personajes históricos que representan dicho carácter autoritario. Sobre todo ello pende la idea recogida por poetas y escritores de que el fatalismo y autoritarismo rusos son el resultado de la vastedad y crudeza de la misma tierra que intenta dominar.

zarismo-comunismo-nacionalismo

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Sobre la Rusia futura, nos deja el interrogante de qué sucederá en el nuevo orden, con todo su aparato burocrático intacto: Se ha creado un clima favorable al fortalecimiento de los métodos autoritarios de ejercer el poder, un clima favorable a cualquier forma de dictadura. La respuesta hoy es la democracia autoritaria (o cómo se decía entonces, imperiodemócratas): Vladímir Putin.

No deja de tener importancia la advertencia que el autor lanza sobre el mundo global, una vez desaparecida la dialéctica Este-Oeste, que, desgraciadamente, podemos decir hoy que abunda en los medios de comunicación: las tres plagas sociopolíticas del nacionalismo, el racismo y el fundamentalismo religioso.

Las tres tienen un mismo rasgo, un denominador común: la irracionalidad, una irracionalidad agresiva, todopoderosa, total. No hay manera de llegar a una mente tocada por cualquiera de estas plagas. En una cabeza así constantemente arde una santa pira en espera de víctimas. Todo intento de entablar una conversación serena está condenado al fracaso. Aquí no se trata de una conversación sino de una declaración. Que asientas a lo que él dice, que le concedas la razón, que firmes su adhesión, no existes, pues sólo cuentas como instrumento, como un arma. No existen las personas, existe la causa.

Una mente tocada por semejante peste es una mente cerrada, unidimensional, monotemática y sólo gira entorno de un único tema: el enemigo. Pensar sobre el enemigo, nos alimenta, nos permite existir. Por eso el enemigo siempre está presente, nunca nos abandona.

Ryszard Kapuściński, photo: Marek Billewicz/East News

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Lecturomancia de la Prof. Rossana del 2014

Este año 2014 será un año de explosión Kármica para el mundo. El que la hizo, lo pagará. Será una escalera de reconstrucción de la vida.

En el 2014 habrá muchísimas sorpresas a todos los niveles. Veremos muchas desgracias, terremotos, fuegos, accidentes aéreos, terrestres y marítimos. Los elementos se alteran y causarán grandes destrozos.

Crisis de entendimiento y económica en todo el mundo, especialmente en Europa.

En España seguiremos con grandes problemas, tensiones y conflictos.

Cambios en la política y Mariano Rajoy tendrá un año especialmente problemático y desagradable, posiblemente su peor año.

Aurora roja, de Pío Baroja, tendrá una subida microscópica sin que por el momento se encuentre remedio hasta mediados de año.

Hay mucho dinero sumergido que no se mueve y sería ideal que hubiese nuevas inversiones de Olivetti, Moulinex, Chaffoteaux, et Maury, de Quim Monzó, que tienen grandes capitales. También sería muy importante que la economía sumergida saliese a la luz y se fiscalizase, con lo que si se notaría un buen impulso.

Hacia mitad de año buenas noticias económicas.

Año crucial para los Versos sencillos, de José Martí. No será un buen año para Juan Carlos I. La familia será traicionada por quien menos se pueda esperar.

Urdangarín no irá a la cárcel. La princesa Cristina tendrá algún que otro problema pero siempre con buenas soluciones.

El rey durante los primeros meses del año se recuperará de Cómo se hace una novela, de don Miguel de Unamuno. La presión familiar y los problemas de la casa real le hacen tener ansiedad y nerviosismo, de lo cual su salud se irá deteriorando progresivamente.

Año difícil para el matrimonio Felipe y Leticia. Ellos siguen queriendo tener Poemes mínims, de Ramón Dachs, pero dadas las circunstancias del país y los problemas de la casa real lo están atrasando.

Violentos conflictos y problemas en Oriente Medio. Será un avispero.

El Dalai Lama deberá extremar la precaución por su salud.

Las personas deberían entrar más en el mundo espiritual para así poder analizar mejor el Deseo de Adam Zagajewski, y ponerle solución.

La Antologia poètica, de Josep Maria de Sagarra irá evolucionando en positivo pero microscópicamente. Entramos en un ciclo histórico de nuevas realidades en muchos ámbitos. (sociedad, política, religión, economía, etc. Se verán con un nuevo enfoque diferente a lo anterior).

Cataluña. Arthur Mas, el guerrero que batalla, y su frente es la independencia de Cataluña. El señor Mas padecerá Confesiones de Félix Krull, de Thomas Mann, que no espera. El señor Junqueras le hará tomar medidas importantes y rápidas, cuando él haría las cosas más lentas, seguras y mejor hechas. El señor Junqueras ambiciona el puesto de “president”.

El referéndum se celebrará entre mediados del 2014 y el 2015. El gobierno de España tratará de que no se produzca este referéndum.

La posible independencia de Cataluña no llegaría hasta el 2017.

Lecturomancia

Lecturomancia

Agradecimientos a la pitonisa Dra. Rossana

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CASTROBAMA

Ambos presidentes han tenido la delicadeza de mantener una breve dialéctica tras un ensayo de liberalización de las comunicaciones. Siendo testimonios de excepción, transcribimos esta dialéctica paradoxográfica:

[OB] —Cuando los AMERICANOS tienen el poder para cambiar las cosas, es muy difícil detenerles. Además, el no hablar con otros países no nos hace quedar como gente dura; nos hace quedar como arrogantes.

[RC] —Cuba no teme a la mentira ni se arrodilla ante presiones, condicionamientos o imposiciones, vengan de donde vengan, se defiende con la verdad. Más de medio siglo de combate permanente ha enseñado a nuestro pueblo que la vacilación es sinónimo de derrota.

[OB] —No pediremos perdón por nuestra forma de vida ni flaquearemos en su defensa.

[RC] —La Revolución no dejará a nadie desamparado, luchará por crear las condiciones para que todos los cubanos tengan empleos dignos. El heroico pueblo cubano ha demostrado, frente a grandes peligros, agresiones, adversidades y sacrificios, que es y será fiel a nuestros ideales de independencia y justicia social.

[OB] —Creo, firmemente, que la sociedad cubana está oprimida por las restricciones sobre sus ciudadanos.

[RC] —El bloqueo económico, comercial y financiero que provoca enormes daños humanos y económicos a nuestro país debe cesar.

[OB] —Es cierto que hoy, Cuba todavía está bajo el gobierno de los Castro y el partido comunista que tomó el poder hace medio siglo. Pero nunca descarto ninguna posibilidad en un mundo que es tan complejo. Aunque rechazamos como falso que haya que elegir entre nuestra seguridad y nuestros ideales.

[RC] —Fomentar la discusión franca y no ver en la discrepancia un problema, sino la fuente de las mejores soluciones

[OB] —Yes, We can. Solamente nos separan 90 millas… al mismo tiempo amigos y enemigos.

[RC] —Nuestra unidad es hoy más sólida que nunca, no es fruto de la falsa unanimidad o de la simulación oportunista, la unidad no excluye las discrepancias honestas.

[OB] —Siempre ha habido otra forma de hacer política, basada en la sencilla idea de que lo que le suceda a nuestro vecino no debe sernos indiferente. Sí, podemos avanzar en cosas importantes.

[RC] —Esta es una posición que fue expresada al Gobierno de Estados Unidos, de forma pública y privada, por el compañero Fidel.

[OB] —El cambio es aún más duro cuando llevamos el peso de la historia en nuestros hombros. Para los cubanos, Estados Unidos les extiende una mano de amistad. Algunos de ustedes nos han buscado como fuente de esperanza, y continuaremos alumbrando una luz de libertad.

[RC] —Muero por la revolución

[OB] —Nos da gusto la decisión de Cuba de liberar a un gran número de prisioneros cuyos casos fueron planteados directamente por mi equipo frente al gobierno cubano. Nos agrada la decisión de Cuba.

[RC] —De manera unilateral, como es nuestra práctica y en estricto apego a nuestro ordenamiento legal, han recibido beneficios penales los reclusos correspondientes, incluida la excarcelación de personas sobre las que el Gobierno de los Estados Unidos había mostrado interés. Los progresos alcanzados en los intercambios sostenidos demuestran que es posible encontrar solución a muchos problemas.

[OB] —YES, WE CAN

[RC] —Como hemos repetido, debemos aprender el arte de convivir, de forma civilizada, con nuestras diferencias.

[OB] —Cuando el sistema falla, yo soy el responsable.

[RC] —Ahora, llevamos adelante, pese a las dificultades, la actualización de nuestro modelo económico para construir un socialismo próspero y sostenible. Obama, merece el respeto y reconocimiento de nuestro pueblo.

[OB] —Sobre estos importantes temas volveremos a hablar más adelante. Muchas gracias.

[RC] —Gracias. Que Dios los bendiga y que Dios bendiga a Estados Unidos de América.

Dialéctica Castrobama

Dialéctica Castrobama

Agradecimientos a las fuentes on-line de las citas: cubadebate.cu, ecured.cu, elfinanciero.com, y wikiquotes.

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CUBA. Estamos deconstruyendo el socialismo. Disculpen las molestias.

Esta crónica fue publicada en junio de 2014. Ante las circunstancias actuales del «caso Castrobama», la publicamos de nuevo.

revolucion

Engels afirmaba que las ideas son el resultado de las condiciones materiales del hombre. A esto, habría que añadir que estas sólo pueden ser útiles si son resultado de dichas condiciones, y que aquellas ideas que no se corresponden con la realidad, las ideas que “no son de este mundo”, no pueden ser fiables para el hombre.

Visto así, cuando surge un problema, su solución puede plantearse elegantemente:

  1. o se cambian las ideas para adaptarlas a los hechos,
  2. o se cambian los hechos para adaptarlos a las ideas.

¿Qué opción tomar?

¿Se puede cambiar la revolución para adaptarse a la realidad, como defendía Lenin, o ha hecho China? o, por otro lado, ¿sigue siendo posible transformar la realidad para adaptarla a las ideas (ideas de este mundo) como afirmaba Marx?

Sea como fuere, la realidad, para la filosofía occidental, es un proceso en cambio constante.

Hablando de estas y otras ideas, Angelina, antigua comunista, recuerda el “papel” de Marx durante el periodo especial:

—Durante el «periodo especial» no había papel. Teníamos que limpiarnos el culo con las páginas de El Capital.

El marxismo-leninismo a la cubana —el castrismo— no ha dado señales de moverse ni en uno ni en otro sentido desde la caída del campo socialista (1991), al menos, hasta hace unos cuatro años, cuando en el IX congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas, Raúl Castro apuntó la “necesidad de romper dogmas”, y de “evitar el endeudamiento” del país.

Pero Castro también ha señalado que dada la complejidad de la situación socioeconómica cubana, la prisa no es buena consejera y, por lo tanto, no hay que tener prisa si se quieren salvar las ideas.

—Castro es como un elefante. Lento pero aplastante —bromea Angelina.

Cubanos anteriores y posteriores a 1991

Los emigrados entienden mejor qué es el castrismo cuando viven fuera de Cuba, y nosotros entendemos mejor qué es el capitalismo cuando vivimos dentro de Cuba.

La Cuba del siglo XXI se parece, en opinión de algunos turistas, a la España de la posguerra: gente alegre con poco, abierta al extraño, vital para el turista que se olvida de su individualismo entre daiquirís y mojitos en un resort de pulsera Sol-Melià; algo así como lo que un alemán, inglés, o sueco, experimentaba con el “Spain is Different.” Sin embargo, quienes viven en la mayor de las Antillas, con su día a día tropical y permanente verano, el traqueteo de las guagas sobre el asfalto hoyado, la temporada de huracanes, la escasez; para los que sobreviven con sencillez dentro de una economía planificada subdesarrollada…

Para estos, la realidad es bien diferente.

Los jóvenes con ansias de mejorar sus condiciones de vida han aprendido que hace falta un cambio político radical para satisfacer sus necesidades; saben, sin duda, que la revolución ha fracasado para su futuro (lo que no quiere decir que entiendan que triunfó para su pasado); han descubierto que a pesar de tener un acceso a la sanidad y educaciones públicas e universales, el mundo ha cambiado tanto desde la caída de la URSS que en Cuba ya no queda más remedio que cambiar.

Por su parte, quienes vivieron la Revolución, la generación de los mayores, reconocen su lado positivo y negativo; e intuyen que la revolución que ellos vivieron ha fracasado parcialmente, pero, por su edad y formación, van asimilado que su destino está ligado irremediablemente a los cambios que sucederán en los próximos años en la isla.

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En un pueblo de la región oriental, a la sombra de un bohío, resuena la ironía del Guayabero. Ernesto, médico cubano regresado de misión en Venezuela y acusado de ser opositor, bromea entre trago y trago de ron:

—Fue con Gorbachov. El que la “cagof.”

Al menos para Ernesto la Revolución terminó en 1989, con la caída del muro de Berlín y los escándalos de narcotráfico en la isla.

Los precios y la moneda

En Cuba existen actualmente dos monedas en proceso de unificación: el peso cubano (cup) y el peso convertible (cuc), algo por encima del dólar norteamericano. La existencia de las dos monedas habla de la creación dos tipos de mercados durante el periodo especial: de dos tipos de consumidores, dos tipos de precios, mercancías y servicios.

25 pesos equivalen a 1 cuc.

Originariamente, el sistema fue diseñado para proteger la producción nacional y su sistema de sueldos y salarios, y desarrollar el mercado turístico con la divisa extranjera; los nacionales pagan en pesos y los extranjeros en cucs. Hoy por hoy, el cubano puede comprar cucs, aunque, evidentemente, el turista no tiene acceso oficial (aunque si oficioso) a la moneda y mercado nacionales.

La doble moneda oculta la paridad de compra del cubano, cuya capacidad es 25 veces inferior a la del turista. Cuando se comprueban los precios subsidiados de la bodega,  de los restaurantes, las tiendas y se comparan precios y tipo de mercancías resulta que:

  1. El mercado nacional no cubre la demanda nacional; así, el racionamiento y la escasez suelen ser habituales.
  2. El mercado de importación, de mayor variedad y cantidad, se vende a precios internacionales, en cuc.

La cartilla de racionamiento

Fidel, jubilado, muestra su cartilla. Su rostro agrietado por los años trabajando en el campo enmarca unos ojos metálicos, grandes, que trasiegan a medida que va recordando los artículos subsidiados que le toca buscar todos los meses a su bodega.

Cartilla de racionamiento

Cartilla de racionamiento

— 250cl. de aceite, 4 libras de azúcar, espera… 2 libras de refino y dos de parda… 5 libras de arroz, 8 onzas de frijoles… 1 kilogramo de sal cada tres meses, 5 huevos por persona al mes… y cuando viene… “pollo por pescado”.

—¿Pollo por pescado?

—Sí. Ya no nos entra el pescado en la cartilla. Lo guardan para los restaurantes… 6 onzas al mes; café, 4 onzas: tres de chicharro y una de café, al mes…

—Y esto cuanto cuesta?

—Mmmm… Entre 12 y 14 pesos al mes.

Fidel mira con asombro mi reacción; en su media sonrisa está la rúbrica del efecto que me han causado sus palabras. Apunta con el dedo la cartilla de racionamiento

—Pero no da para vivir. No es suficiente.

Su mujer nos sirve un café, corto, en vaso de cristal, mientras hablamos. Su hija, estudiante de medicina, comenta que un salario medio al mes equivalen a 360 pesos, unos 12,5 cuc, pero el racionamiento no cubre la demanda y obliga a comprar en el mercado negro, o en las “tiendas liberadas” porque ya no es posible alimentar una familia sólo con la cartilla de racionamiento.

—Hombre. Esto es mejor que morirse de hambre.

—Esto se implementó cuando el bloqueo, y aún dura. Siempre nos dicen que es por el bloqueo.

—Al menos os lo garantiza el estado.

—Sí. Pero la cantidad y la calidad, son malas. Verás. Cuba es un país donde el tiempo se detuvo en 1959, pero en vez de avanzar, fue para atrás. El problema fue que durante las últimas décadas no se desarrolló una industria propia de consumo y de calidad. Todo se importaba.

Por la tarde visitamos la ciudad. En una “TRD CARIBE”, una tienda estatal de precios liberados, algunos artículos escasos o raros doblan el precio en €; en una sección de deporte, unas zapatillas de marca con “merma” —tara—, están al mismo precio que sin tara en Europa; los desodorantes roll-on, sobre los 3 o 4 cuc; una botella de aceite de marca blanca española, 8 cuc.

Angelina, quien ha venido a visitar a su familia, desea comprar una cafetera italiana a su abuela. En España vale 8€, que al cambio son unos 11 cuc, el sueldo de un mes. Pero en ninguna parte podemos comprar una cafetera nueva porque sólo vemos la misma cafetera eléctrica por 50 cuc. Angelina se indigna.

—¿Qué tipo de negocio está haciendo el gobierno con ello?

En todos los comercios liberados se encuentran siempre los mismos productos (aún no ha llegado la cultura de la competencia de mercado). A poca distancia, en unos talleres, varios artesanos fabrican cafeteras italianas con piezas y repuestos de aluminio.

—Para turistas. Estas se rompen con sólo usarlas.

La paridad de compra del cubano es 25 veces inferior, por la moneda, además de que su poder adquisitivo global es prácticamente nulo: el sueldo medio cubano (unos 12 cuc) le hace impermeable al mercado internacional.

—¿Sabes lo que decía mi padre? —me recuerda Fidel—, si tanto les gusta, quédense aquí a vivir.

Las clases sociales.

Frente a la necesidad al cubano no le queda más remedio que ser abierto y solidario, incluso a su pesar. Así, crea una red de contactos que le proporciona información, medios y servicios, no fiscalizados, con los que se pueden cubrir los imprevistos del día a día, y algo más.

—Así es —Termina de decir Ernesto.

A no muy poca distancia, la familia prepara el puerco asado que compramos a un guajiro por 25 cucs. El guajiro da vueltas a la espita mientras la selección de boleros baila en los altavoces de la cadena de música importada. Se sirve ron de marca. Es un día especial.

—Dime, cómo médico, ¿existe la miseria en Cuba?

Ernesto, médico de vuelta en misión a Venezuela, responde escuetamente.

—Sí.

Ernesto ha vivido cinco años en Venezuela, en misión médica. Las misiones son convenios de la colaboración entre Cuba y Venezuela y es uno de los capitales humanos de la isla mejor cotizados en el continente, allí donde el sistema de sanidad pública es insostenible.

—En una misión puedes ganar hasta 5000 cuc, pero el estado se cobra la formación que ha invertido en ti. Si no te fugas y te portas bien, al volver a Cuba puede que hayas ganado unos 1000 cuc.

—Bueno, España regala el capital humano a otros países, y no recupera nada de su inversión.

Le pregunto si Cuba es lo mismo que en Venezuela. Niega con la cabeza.

—No hemos llegado a esos niveles, ni tampoco a la situación de crimen y bandas que controlan el mercado negro. Espero que eso nunca pase aquí.

Ernesto relata algunas anécdotas venezolanas, dignas de un guión de Brian de Palma. Luego añade:

—Antes de la caída del campo socialista, nos decían que no existían las clases sociales. Pero hoy en Cuba hay clases sociales. Las últimas reformas, los cuentapropistas, las permutas y las compras de pisos… Abajo, la gran mayoría de los once millones de cubanos: el jornalero, el que no llega a fin de mes, el que no tiene familia, ni recursos. El que sobrevive. En el campo algunos guajiros viven bien, sin riqueza pero con abundancia. Otros no tan bien. Las grandes explotaciones son estatales. Ahora que se permite la compraventa de casas, las familias juntan capitales, venden y compran o permutan, pero controlados por el estado; por su lado, el estado arrienda sus propiedades para poderlas explotar. Pero en Cuba nadie es propietario de la tierra que pisa.

—Una pequeña burguesía pujante…

—Pero está todo del revés. Pilotos, licenciados, técnicos, una masa de capital humano formado está ganándose la vida vendiendo baratijas, o trabajando en panaderías.

—Eso me suena también.

—Y también están los que tienen fe —corta Angelina.

—¿Fe?

—Familia en el extranjero

—¿Y la clase alta?

—Existe. Son minoría. Es el estado, los altos mandos, el inversor extranjero…

Camilo, cubano emigrado a los EE.UU., que ha perdido la ciudadanía y ha vuelto a su país como extranjero, lleva un rato bebiendo con nosotros. Nos habla de los rumores que corren la isla sobre el crimen creciente. Desde su punto de vista:

—Prefiero un país donde no haya el crimen que hay en Venezuela, un estado fuerte que controle eso, porque para eso nos quedamos con la dictadura pura y dura. Quiero sentirme seguro en mi país. Que te maten para robarte un portátil…

—Desde hace un par de años las cosas han cambiado. En Camaguey han surgido bandas. La de los 300, y los Oquendo, luego…

—¿Los 300?

—Los 300 guerreros de Mabala.

—O los asesinatos a turistas. Ahora los asesinan para robarles. Es la primera causa de muerte. Esto nunca había sucedido antes. —corta Camilo.

El mercado negro

Las fachadas coloniales pintadas con colores pastel, como también sus soportales ruinosos y descascarillados, forman el escenario auténtico. Entre el aroma de petróleo que inunda las calles, los gritos de “maní, maní” y el trasiego de las colas que hormiguean alrededor de las bodegas, o de los centros de telefonía estatal, se unen al color local los coches de caballos, los bicitaxis, las guagas, los revendedores, los turistas…

—Esto se parece a la España que me contaban mis abuelos —le comento a Angelina, paseando por una calle principal.

Los años del estraperlo

Aunque los centros turísticos están mejor restaurados, el deterioro es generalizado; la falta de mantenimiento comba los postes de teléfonos y de electricidad; una telaraña de cobre que sobrevuela las bocacalles; el pavimento resquebrajado, los cines y teatros de cristales rotos y reconvertidos; los carros de antes de la Revolución, los almendrones, los carros soviéticos, los lada, los moskóvich… parece trasladarse por el espacio más allá del tiempo.

—¿Sabes que en España hubo un tiempo que esto era así? Fueron los años del estraperlo.

—¿Qué es eso?

—El mercado negro, durante el bloqueo.

—Bloqueo, de los USA?

—Bloqueo mundial. España era una dictadura fascista en un país subdesarrollado. Había cartilla de racionamiento y mercado negro.

—…

Uno puede encontrar a los estraperlistas si los busca. Los locales saben quien se dedica a sobrevivir especulando. La bodega es el mejor lugar donde empezar a preguntar; algunos bodegueros venden más de lo permitido a un precio mayor, para cubrir una demanda creciente y oficiosa, que no cubre la cartilla de racionamiento. También, cerca de los bancos suele haber compradores de moneda. Por otro lado, las propinas y los regalos a los funcionarios forma parte de la etiqueta de la red de favores. Preguntando, uno siempre conoce a alguien que puede vender algo que no está en el mercado, a precio especial.

—Por ejemplo celulares. O liberalizarlos.

Sea cual sea la ruta de entrada al país, hay una presencia sutil de Iphones, televisores de plasma, y tabletas que llama la atención.

Los cuentapropistas —autónomos—, cuyos negocios tienen una demanda creciente han de ir al mercado negro para encontrar los medios de cubrirla.

—Tabaco, harina, material para la construcción, componentes de coches, ron, etc… Se encuentra de todo en el mercado negro.

La necesidad, la falta de medios y las restricciones han creado una segunda economía, un segundo mercado que beneficia a muchos, incluso al propio estado, según se dice. Los precios desorbitados por la especulación no son obstáculo para la desesperación.

—Y visados. Alrededor de las embajadas hay quienes hacen su agosto.

La presión de la globalización es muy fuerte.

La Habana

La Habana

En La Habana se nos presenta a Josep, un catalán asiduo a la capital que se siente como pez en el agua. Más cubano que los cubanos, su complicidad y su dominio de la situación hacen decir a la gente:

—Es chévere.

La gent aquí és com al mediterrani —comenta en petit comité—. Són molt oberts, viuen bé amb poc, i tothom vol fer negoci.

El olor de petróleo en La Habana Vieja es omnipresente. Al otro lado de la bahía, la antorcha de la refinería alumbra como un faro apagado en medio de un naufragio.

El contrabando es otra vía. Incluso, el estado parece comprender que la necesidad del mercado negro está fuera de su control: los decomisos en la aduana, a pesar de las restricciones, han disminuido y se han reducido a un sorteo; bajo la denominación de “miscelánea”, turistas y nacionales pueden pasar decenas de kilos de material por persona, a excepción de ciertos productos: material de uso personal que en el mercado negro es revendible.

Crec que al final ho hauran de legalitzar.

Por otro lado, el tabaco y el ron son los productos favoritos de los turistas. Al margen de las cantidades legales, se puede encontrar género de contrabando.

—Me han dicho que el custodio de la fábrica —comenta Josep en castellano—, se le paga con un puro de los tres que tiene derecho por día un trabajador de fábrica tabaquera.

Tras hacer unos cálculos dice:

—En dos semanas se puede llenar una caja de 25 puros Cohíba de calidad extra… Però que no et donin gat per llebre. Si vols estar segur de la qualitat ves a comprar a la botiga. Al carrer et pots trobar que no són el que diuen que són.

Ver a Josep interactuar en todas las situaciones, y como les da la vuelta para llegar a lo que le interesa es sorprendente. Dice que lo único que hace es confiar en los demás, pero sin dejarse tomar el pelo.

—Él es más cubano que los cubanos que he conocido.

Caminamos por Obispo. En la plaza una mujer policía se lleva detenida a una joven mulata, sola, bien vestida.

Pobretes. La policía s’ha posat molt dura.

El jineterismo —prostitución—, a pesar de estar perseguido sigue siendo otra vía de escape a las necesidades para muchas mujeres sin medios. Tampoco es extraño ver una relación normalizada entre un europeo —según nos cuenta un anciano caballero, de pelo blanquísimo—, y una joven cubana de veintipocos años, con niños.

—Yo vengo medio año aquí y luego me vuelvo —dice con su acento italiano, acompañados de sus ojos azulados y modales elegantes—. Mis hijos se hacen cargo del negocio en Italia.

En consecuencia, el asedio al turista solitario es insistente, y más ahora que la prostitución masculina, homosexual, aunque más discreta que la femenina está mucho más aceptada que antes.

—Antes los maricones estaban mal vistos —espeta Pablo, un mulato que vende artesanía, aficionado a las radios antiguas—. Luego, empezaron a ser aceptados. Ahora, parece que es obligado que tengas que ser maricón.

El malecón de la Habana bulle de noche con mayor vida que por el día. La fila de parejas y solitarios hormigueando a ambos lados de la acera recuerda un botellón en Malasaña. La policía hace acto de presencia a la cabeza de la ristra, discutiendo con varios noctámbulos, incansables, ante la brisa del Caribe.

La dictablanda

Raúl Castro expresaba en 2013: “Éste será mi último mandato.”

Tras la reforma de la constitución, el mandato de los políticos cubanos no podrá alargarse más dos periodos de 5 años, con edades máximas, a excepción del propio Raúl, quien, según sus palabras, se jubilaría con 86 años.

—Raúl es como un elefante. Lento pero aplastante —repite Angelina.

La oposición de Miami no parece estar muy convencida de las palabras de Raúl, y exige un cambio de régimen completo. Por otro lado ha empezado a correr el rumor que el vicepresidente del consejo de estado, Miguel-Díaz Canel, será el próximo presidente en 2018

—¿No lo llamáis “el deseado”?

—¿Deseado?

—Por aquello de si es un liberal camuflado de comunista…

—No sé —dice Fidel—. Es verdad que ahora las cosas han cambiado un poco a mejor. Antes este reparto —distrito— estaba plagado de chivatos. Ahora es un territorio, digamos, libre.

Estamos en la mesa del comedor-cocina. Por la puerta del patio entra una mujer, saluda, y se sienta a comer. Angelina baja la voz y me guiña un ojo:

—Ella es del partido.

Fidel saluda a su hermana y continúa hablando con normalidad.

—Conozco a mucha gente que ha dejado de militar para el partido. A los jóvenes ya no los enganchan con el discurso. Muchos lo ven como un estorbo para poderse mover libremente.

Fidel respira hondo. Mira a su hermana, quien no ha levantado cabeza del plato, y contesta:

—Tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. La salud, la educación y la cultura, sigue siendo lo mejor que tenemos. Pero… todo lo demás, la economía y la burocracia…

La hermana come sin decir palabra.

Es difícil hallar algún individuo que defienda el marxismo-leninismo fuera del gobierno o de las organizaciones afines. El discurso oficialista —como el del programa la “mesa redonda”—, habla en un idioma distinto al del cubano corriente. Por la forma de hablar se puede reconocer el estatus de quien habla, o su círculo.

En general, los antiguos comunistas reconocen los méritos de la revolución y el sufrimiento colectivizado del pueblo, sobretodo, tras los descalabros del periodo especial y la represión de las últimas décadas, pero niegan con la cabeza, resignados, sobretodo, cuando ven el futuro que les espera a sus hijos.

—Sí Martí levantara la cabeza —le tiento.

—No. Si el Ché levantara la cabeza…

Exóticas resultan las consignas gastadas y envejecidas, junto a los carteles de la propaganda con los octogenarios Fidel y Raúl, las efigies de Martí, Camilo, El Ché, el «amigo» Chávez, Bolívar, y una caterva de héroes nacionales que dominan las fachadas y avenidas principales.

Estudio, trabajo, fusil

Estudio, trabajo, fusil

Quizás sea la falta de costumbre, pero esas ideas golpean con demasiada insistencia la realidad del día a día.

En un pueblecito pesquero, al pasar ante una casa manchada de pintura negra, Angelina me indica que no haga fotos.

—Lo han marcado por disidente. Un opositor.

La casa, una sencilla casa unifamiliar de ladrillos y techo de zinc, tiene toda la fachada manchada de pintura de negra. Un hombre en pantalones cortos se mece en una silla y nos mira desde el porche improvisado en el rellano de la escalera que sube a la casa.

La práctica totalitaria de marcar y reprimir a quien no está conforme con el discurso político oficial sigue vigente. Chivatos, multas, prohibiciones, pintadas, denuncias en público en la televisión —la mesa redonda—… todo tiene una violencia de coletazo final, de estertor gerontocrático. La prueba es que todo el mundo con quien hablo, me da su opinión política individualmente, a favor o en contra.

El estado sólo parece preocuparse más por las apariencias generales que por la opinión individual. Se centra más en controlar lo que tiene incidencia internacional y en la calle, que entre desconocidos.

Compartimos el almuerzo con Ruiz junto a sus amigos: tostadas, ostiones y dorado. Nos hemos conocido casualmente y en nada hemos pegado la hebra. Hablamos de historia y pronto surgen los masones. Se identifica como miembro.

—Tuvo un papel muy importante antes y después de la independencia. Ahora también lo tiene como creencia. Nos reunimos libremente y nos ayudamos. También hemos ayudado a la gente en tiempos difíciles.

Es un hecho empírico que las logias masónicas jalonan todo el territorio de Cuba.

—¿Pero si son liberales, entonces, que relación tienen con el partido comunista?

—Es complicado. Por un lado, el partido nos acepta por razones históricas ya que preparamos ideológicamente la Revolución. Luego las cosas cambiaron.

—¿Y no hacen nada?

—Hoy, los miembros del partido comunista están dentro de la masonería.

Disfrutamos de una comida frugal y buen ron. La compañía es grata. Los chistes sobre política y las pantomimas van de la mano. En este pueblo pesquero, a nadie parece importarle más la política que para hacer reír. Pánfilo entra en escena.

—Y tú que piensas de Cuba, ¿te gusta?

En ese momento, recuerdo la cultura de la pobreza que elogia Antonio Gamoneda.

—No os queda más remedio que ser alegres.

La censura

Un vistazo a la televisión y a la prensa no deja lugar a dudas de que, informativamente hablando, Cuba vive en su burbuja mediática. Tampoco sirven demasiado los rumores exteriores, puesto que cualquier noticia podría ser un anzuelo soltado por el partido para hacer saltar la liebre. El resultado es que a nadie que conozco parece interesarle lo que dicen los medios. Prefieren hablar con un extranjero directamente.

—Hay más información de Cuba disponible fuera de Cuba que dentro.

Paseando por la plaza, Angelina me señala el lugar donde hubo una manifestación.

—Aquí fue donde hubo aquella manifestación de la que te hablé.

Ante los soportales de esta plaza del interior, cerca de un policlínico, hubo una manifestación popular contra la represión de los vendedores ambulantes. El motivo fue que no podían vender en esa calle productos importados. Los vendedores defendían que de hacerlo en sus casas no podían vender el género.

—Un asunto de libertad de comercio.

La huelga acabó con porrazos y algún herido.

—Pero luego, me han dicho que fueron uno por uno, y les fueron cerrando el negocio.

—¿Y no hay organizada una oposición?

—En Cuba, no. No existe la oposición organizada. Todo el que vale se va fuera del país. Aquí la oposición son dos o tres voces toleradas a medias por el partido.

—Pero yo había oído que había una red de internet… como una radio libertad…

—El Zunzuneo ¡Qué va! Un invento para despistar ¡Pero si aquí casi nadie tiene internet!

—He oído que algunos, por ejemplo, artistas o intelectuales…

—Pero todos los que tienen recursos están fuera de Cuba, y los de dentro que tienen recursos son afines al partido. Fíjate, por ejemplo, en Silvio Rodríguez.

—Todos no. He oído hablar de «las damas de blanco…»

—Y yo que cobran un dólar al día por hacer oposición.

—¿Y esa tal Yoani Sánchez?

—A esa la dejan hablar porque les conviene.

Aunque no tengo manera de comprobar las afirmaciones constato una cosa: hay un completo descreimiento sobre la eficacia de la oposición dentro de Cuba. O dicho de otra forma, la conformidad con un régimen de 55 años es demasiado aplastante.

Cómo el elefante.

La alegoría del ladrillo

Recordando, Pablo nos trae una respuesta.

Le llevamos café, ya que él no tiene derecho a pedir café en el bar del hotel.

—Mira. Aquí ya no se mata a nadie. Lo que se hace es quitarte lo poco que tienes. Pero fíjate lo listos que son: es como si te pusieran un ladrillo en la cabeza. Imagínate, que con el ladrillo, tu, al principio, piensas “uff, qué ladrillo, pero sólo es un ladrillo”, y tiras. Luego, te colocan un segundo ladrillo, y el peso hace inclinarte un poco, pero “bueno», te dices, «sólo es otro ladrillo más.” Luego te cargan un tercer, un cuarto y un quinto. Y cuando estás que ya no puedes más, que te tienen a punto de desmayarte, van y te quitan un ladrillo. Entonces te dices: “mira, uff, qué bien, me han hecho un favor, ahora me siento mejor, estaba a punto…” Y luego te meten un nuevo ladrillo y vuelta a empezar.

Me toco la cabeza y noto la brisa cálida del aire del Caribe.

Pablo se ríe de oreja a oreja.

La sombra del Águila

Obama y Raúl en el entierro de Mandela

El turismo es un síntoma de globalización y de terciarización económica; es la tabla de salvamento para la economía nacional. En los hoteles no hay americanos, tampoco hay demasiados españoles. Sobretodo hay canadienses, ingleses, franceses y algún italiano.

—Los yanquis se van a República Dominicana. Y cómo los canadienses prefieren lo contrario a los americanos…, por eso vienen aquí.

En mayo, prácticamente no hay turismo. Quizás unos cien mil en todo el mes. El canadiense se deja sus dólares a gusto: una estancia placentera de un Caribe a medida.

Los EE.UU. aparecen para unos como la tierra prometida, y para otros como un criminal genocida. En general, el cubano de a pie siente menos simpatía por los USA hoy que mañana, y ya no es infrecuente ver camisetas, faldas y medias con la barras y las estrellas, o las gorras de los Yankees, entre algún joven.

—No se puede dar la culpa de todo al bloqueo —comenta Pablo mientras enciende un H.Upmann—, llevan diciéndonos lo mismo toda la vida. Y no digo que no haga daño, porque sí que lo hace, como la ley Helms-Burton, ni tampoco que los revolucionarios fueran unos cobardes, porque hay que tenerlos bien puestos para enfrentarse a todo un ejército desde la nada. Pero el bloqueo fue una cagada.

—Supongo que durante la guerra fría, con la crisis de los misiles, el bloqueo tenía algún sentido…

—No. Me refiero a que si los USA hubieran levantado el bloqueo en 1991, ahora ni Fidel ni Raúl estarían. El régimen no habría tenido esa excusa y habría tenido que cambiar.

Pablo habla con el entusiasmo típico del cubano, mientras la tarde va cubriéndole el rostro. Acompaña sus palabras de gestos rápidos y posee una determinación en su forma de hablar que si no es ensayada, parece la de alguien con las ideas claras.

—Todo aquél que tenga convenios con USA no puede comerciar con Cuba, a menos a nivel financiero y comercial. A quien se salta el bloqueo la justicia americana le mete una multa millonaria.

—Eso no es económicamente sostenible en el mundo actual. Creo que ambos países deberían acercar posiciones, ¿no crees?

—Eso no cuenta. Porque eso es la política. Un gran negocio. USA no quiere perder el control del negocio. Si no es para él no es para nadie. ¿No sabías que a pesar del bloqueo, compramos productos americanos?

—Vaya, pues esto ya no hay quien lo entienda.

—Qué país… qué país…

Pablo se dedica a la venta ambulante y a otros “negocios”. Con un tono ensayado durante muchas tardes ante muchos turistas, suelta:

—A esto no le queda más remedio que cambiar. Han empezado los cambios pero yo no estoy para esperar. Si cuando se vaya Raúl llega un nuevo gobierno y con ello puedo instalarme, bien, perfecto. Pero si esto no acaba cambiando —palmea con fuerza—, yo me voy a Miami.

Birán.

Birán.

Los nombres de quienes han vertido su opinión en este retrato de Cuba han sido cambiados, por si las moscas.

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KOMUNIKAT

El site elecosinpasos ha sofert alguns canvis. Això ha estat degut, principalment, al servidor 000webhost, que, sense cap avís previ, ens ha suspès la web, segons ells, per superar la capacitat del servidor compartit.

Donat que han segrestat l’accés a la pàgina si no contractaven un paquet de gestió mensual, Ferdinand Frost ha decidit suspendre l’associació amb el servidor, cosa que ha comportat la pèrdua de les entrades anteriors, des del 2013.

Segons l’empresa, no estaven en disposició de donar-nos dades (log) sobre l’augment de capacitat del servidor, ni tampoc ens ha volgut explicar en quina línia del contracte signat amb ells hi ha una clàusula on s’especifica aquesta pràctica del segrest-xantatge-contracte.

Per aquesta raó us recomanem que NO feu servir aquest servidor:

000webhost.com.

Només és una recomanació.

Per altra banda, a mesura que la pàgina es vagi actualitzant, s’aniran recuperant els continguts penjats entre el 2013-2014.

De retruc, l’administrador d’aquest lloc, Ferdinand Frost, ha cedit temporalment la gestió dels continguts a Ferran Escrig, especificant, però, que la seva coautoria està cedida el temps que en Ferdinand Frost decideixi.

Atentament,

F.F.

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Recomendaciones lecturas 2013

Botín (epd) examina distintas opciones

Emilio Botín (epd) examina distintas opciones

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Lo que sucedió a un rey con un elefante

Font: eldiario.es. El rey posa con un elefante tiroteado en una cacería en Botsuana. RANN SAFARIS.

Acaeció una vez que el conde Lucanor estaba hablando en secreto con Patronio, su consejero, y le dijo:

–Patronio, a mí me acaeció que un amigo mío me ha propuesto un negocio del que puedo salir muy beneficiado a expensas de mis súbditos. Este amigo, un noble señor, me propone que él corra con parte del riesgo y los beneficios, mientras contento a mis súbditos, y así, él llevar a cabo su parte sin esperar acechanzas. Como la naturaleza del negocio es tal que puede desatar la ira de mis súbditos, te pido, mi leal Patronio, que me aconsejes.

–Señor conde Lucanor –dijo Patronio–, bien entiendo vuestra duda y confusión por tener que poner en entredicho el buen gobierno y felicidad de sus súbditos a cambio de riquezas. Y parece que os aconteció con él, como aconteció a un rey con un elefante.

El conde Lucanor le rogó que le dijese cómo había sido aquello.

–Señor –dijo Patronio–, un rey hubo en un reyno muy próximo que gustaba de la navegación y la cacería. El rey era hombre notable y amado por sus súbditos, pero dejaba todos sus asuntos de palacio a cargo de sus ministros, convencido de que tenía el mejor gobierno de todos los reynos. Los ministros, a su vez, contentos con la munificencia del rey, gobernaban creyendo que tenían el mejor reynado del mundo, y así, el rey, contento con las dádivas de sus ministros y el estipendio con que estos le regalaban, llegó al punto de que reinaba sin gobernar.

Este rey era muy dado a la liberalidad en sus relaciones con gente de su condición, de forma que era muy correspondido. Accedía y concedía, y hacía negocios despreocupadamente. Y cómo todo el mundo le consideraba muy afortunado, él se acabó considerando muy afortunado de tal guisa que, en tanto no gobernaba, se olvidó de las preocupaciones de sus súbditos.

Sin embargo, llegaron años de carestía y una peste muy molesta que afectaba a las casas y al comercio se extendió por ciudades y pueblos. Los súbditos reclamaron menos impuestos y una mayor implicación de los gobernantes, así como una mayor participación de los asuntos del reyno, pero el rey, aconsejado por sus pareceres y la discreción de sus cortesanos, siguió confiando en sus gobernantes, quienes le querían de la misma manera que le temían, puesto que si fallaba el rey mejor del mundo Dios les castigaría. Por esta misma razón, los ministros convencieron al rey de que todo iba bien y le aseguraron que las dádivas no dejarían de llegar, aunque con un ligero recorte.

Un día, el rey aceptó una invitación de sus iguales para ir de cacería a África. Allí, agasajado por sus cortesanos y cortesanas, cazó el mayor elefante que un rey hubiera podido cazar. La criatura era muy bella y grande, tanta como su misma grandeza.

Sin embargo, quiso Dios nuestro Señor castigar al rey fracturándole la cadera y mandándole a un hospital muy conocido de su propio reyno.

Durante su sanación, los súbditos supieron de sus andanzas mientras ellos pasaban sufrimientos. Aunque puso toda su grandeza en parecer contrito, ya que le aconsejaran mantener la imagen bonancible y así ocultar el mal gobierno de sus ministros y de sus tratos con ellos, sus súbditos se enfadaron aún más.

Cuando el rey quiso darse cuenta, tal era la furia de la peste, que el reyno ya estaba completamente dilapidado. Al haber desatendido a sus súbditos perdió su favor, que es la obediencia, y estos, molestos con la corte y sus negocios gravosos para el reyno, empezaron a hablar mal de él y de su familia.

Cuanta más hambre pasaban, mayores eran las críticas, y la popularidad de la Corona caía en picado. Dado que el rey no gobernaba y los ministros gobernaban mal, los jueces empezaron a investigar a los negocios de la familia real. El perfil de los miembros más ociosos de su Corona desapareció y citaron a su hija como imputada en un negocio de uno de sus yernos, mientras, causándole un gran mal, los chascarrillos se pregonaban de pueblo en pueblo para escarnecer al rey que había matado al gran elefante y que Dios le había partido la cadera.

Al poco empezaron a conocerse los negocios gravosos para los súbditos, como los de sus ministros, y estos, aunque mantenían las apariencias, no pudieron evitar caer en la vergüenza cada vez que protegían al rey y ocultaban la cantidad de patrimonio privado, o de la herencia de su padre que no tributaba en el reyno. Finalmente, el rey no tuvo más remedio que abdicar si quería contentar a sus ministros, y estos a sus súbditos.

-Patronio, es muy triste esto que me has contado, puesto que no comprendo como un rey se puede desentender de sus súbditos a costa de ellos. Si el rey no hubiera ido a matar el elefante, Dios no hubiera querido enmendarle de esta forma, mas parece que lo que quiso es castigarle.

-Y vos, señor conde Lucanor, es menester que no hagáis como el rey que mató al elefante, y que no os desentendáis de vuestros súbditos, como tampoco os confiéis demasiado de vuestros gobernantes, quienes son muy proclives a los vicios y la mala virtud. Y si queréis pervivir y ser querido por ellos, debéis daros a ellos con la misma fe que ellos se dan a vosotros, porque el amigo que quiere hacer ese negocio a costa de vuestros vasallos, no será tan amigo cuando lleguen los malos tiempos.

El conde se tuvo por bien aconsejado con el consejo de Patronio, su consejero, e hízolo como él le había aconsejado, y se halló en ello bien.

Y entendiendo don Juan que estos ejemplos eran muy buenos, los hizo escribir en este libro, e hizo estos versos en que se pone la sentencia de los ejemplos.

Y los versos dicen así:

 Quien por vivir bien olvida pronto a los suyos

Cuando llega el mal tiempo sin apoyos se tuvo

Este nuevo cuento de don Juan Manuel apareció este año fruto de un feliz encuentro entre la hemeroteca de EL PAÍS y el Conde Lucanor de editorial Castalia, sobre una mesa de disección.

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TROIKA!

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TETROMINOS

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TETRIS TROIKA

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La belleza del miedo

Font: El Cultural. Archivo del CEFET (Centro de Estudios Filosóficos Eugenio Trías)

Eugenio Trías, recientemente fallecido, ha sido el único ensayista español laureado con el fugaz Premio Internationalle Federico Nietzsche al conjunto de su trayectoria, aunque no por ello se le tiene por irracionalista.

Su pensamiento se entronca al límite del proyecto ilustrado, con una filosofía del límite –o análisis de los límites del sujeto–, donde el gusto por la analogía y el sentimiento tienen cabida; la constante búsqueda de las sombras –reversos– del ser y sus pensamientos ubica su trabajo al borde del psicoanálisis y del estructuralismo. Además, por su estilo progresivo y metafórico posee un valor literario –acaso metaestético– que mimetiza el contenido. A esto hay que añadir que su obra conforma una síntesis enciclopédica, un corpus integrado que ilumina la sombra de la razón desde esta misma.

El ensayo clásico del barcelonés Lo bello y lo siniestro (1983) nos presenta cinco movimientos que nos introducen en las categorías de lo bello, lo sublime y lo siniestro. Esta pieza sinfónica, premiada con el Premio Nacional de Ensayo de 1983, sigue estando vigente y prueba de ello son las numerosas ediciones hasta la actualidad.

Si bien la obra es una síntesis detallada y bien ensamblada, esta defiende una hipótesis aparentemente contradictoria, pero relevante y válida: lo siniestro constituye condición y límite de lo bello. El límite es su revelación, que destruye su efecto estético, y la condición es su presencia, velada en la obra.

A lo largo de la pieza el contenido se despliega sobre dos ejes: el histórico -genealogía de los conceptos- y el formal -el estudio de su significaciones-.

El autor presenta el ensayo introduciendo el concepto de asco kantiano como una especie del género siniestro. La distancia entre el observador y la visión asquerosa junto a que la víctima del hecho asqueroso sea otra persona distinta al observador, son condiciones necesarias para su sublimación.

Lo bello y lo siniestro. Eugenio Trías. Ariel.

Lo bello y lo siniestro

En la primera parte, Lo bello y lo siniestro, parte de Rilke, «Lo bello es el comienzo de lo terrible que todavía podemos soportar» y Schelling, «Lo siniestro es aquello que, debiendo permanecer oculto, se ha revelado«.

A continuación, recurre a Kant, y describe el sentimiento de lo sublime kantiano como un proceso mental en el que se dan varias etapas: aprehensión de lo indefinido, sentimiento de angustia, conciencia de nuestra insignificancia, reacción contra el dolor mediante la aprehensión de la experiencia por una idea de infinito y el placer obtenido de la «elevación» –o dignidad moral– producida por la racionalización de lo inconmensurable. La condición para gozar de dicho sentimiento es que el objeto debe ser contemplado a distancia, desinteresadamente.

También recurre a la definición de unheimlich de Freud: «sería aquella suerte de sensación de espanto que se adhiere a las cosas conocidas y familiares desde tiempo atrás«. Freud categoriza los motivos literarios siniestros de la literatura romántica: el individuo maldito, el doble, la animación de lo inerte, la repetición fatal, las amputaciones y la producción de lo fantástico deseado encarnado en lo real. De su análisis elige el Arenero de E.T.A. Hoffmann, que relaciona belleza y sublimidad, así como su transición romántica hacia lo siniestro. De todo ello, Trías deduce que la obra artística funciona como velo entre lo oculto –lo siniestro– y la representación –lo bello–, sugiriendo, sin mostrar, como una presencia o ausencia patente.

El cuadro que nunca fue pintado

En El cuadro que nunca fue pintado, se viaja al humanismo neoplatónico de la escuela florentina como síntesis metafísica de lo bello que heredará la tradición kantiana. Este concibe el arte como una dominación de la materia para elevarla a la idea, su principio espiritual que nace de lo absoluto, el Uno, mediante el impulso amoroso –Eros-Afrodita– o de unión con él, entendido como amor místico o trascendente, no material.

Para trazar la relación entre lo sublime y lo bello se analizan dos obras de Sandro Botticcelli, La alegoría de la primavera y El nacimiento de Venus, respondiendo al imperativo kantiano de que «la mejor interpretación de una obra de arte, es siempre otra obra de arte«.

La alegoría de la primavera. Botticelli

Trías aplica su exposición para demostrar que lo siniestro, pese a no ser una categoría definida en el Renacimiento, se halla en los cuadros en forma de ausencia; lo bello ideal –comprensible– vela lo sublime absoluto –inefable–, lo inconsciente o simbólico. Concluye afirmando que una de las condiciones de que una obra de arte sea bella es que oculte y sugiera algo siniestro, y por ello sitúa el arte como un sustituto de la religión; confronta la realidad con la verdad –el misterio–.

El nacimiento de Venus. Botticelli.

El abismo que sube y se desborda

En El abismo que sube y se desborda, regresa a la actualidad del cine y se replica el análisis anterior con la película Vertigo –una variación estética claramente siniestra–.

El arte de Hitchcock es prolijo en ocultaciones –como el Mac Guffin– y podría definirse como un saber mantener siempre un plano superficial, aparente, en que se da la intriga, integrado por constantes referencias simbólicas; el film acierta trasladando lo real a lo simbólico sin perder la realidad de referencia, y contiene todas las categorías descritas por Freud en su análisis de El arenero.

Finalmente, la obra plantea el hombre en su constitución y condición como sujeto como tema principal, dejando un final abierto hacia varias interpretaciones, de entre las cuales Trías defiende la que se trata de un sueño de belleza asomado al abismo y cuyo rastro es un vacío –la nada– en el sujeto.

[embedyt]http://www.youtube.com/watch?v=N7sznnL0NZ0[/embedyt]

La coda final

En los capítulos cuarto y quinto, Trías rodea los límites del arte trágico griego y del infinito en el barroco –contrapunto al humanismo neoplatónico y coda de la obra–. En el primero, analiza los conceptos de la poética aristotélica y la estética kantiana, vinculando la distancia y el desinterés como condiciones necesarias para la catharsis; ésta para Freud, sería la toma de conciencia del deseo inconsciente y la constitución de la tragedia como versión de los mitos primordiales y tabúes ancestrales, cuyo ejemplo más palmario es Edipo Rey; luego, considerando a Nietzsche, en la tragedia griega se correspondería lo bello con lo apolíneo, y lo dionisíaco -velado- con lo siniestro, es decir, su sombra.

En el segundo, Trías resume la trayectoria estética de todos los conceptos, y añade una pieza que falta a la transición entre Renacimiento y el Romanticismo: el Barroco y su «escenificación teatral del infinito«, buscado y defendido por los racionalistas y cuyas fugas y arte ilusionista se plasman en sus urbes, edificaciones y en todas las formas artísticas.

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La nécessité n’est aveugle que dans la mesure où elle n’est pas comprise… La liberté est l’intellection de la nécessité.

F. Engels (1878)

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Publicada el por Ferran Escrig | Deja un comentario